sábado, 18 de junio de 2016

Elosúa (2ª Parte)

Era un 8 de febrero de 1992, parecía una mañana de sábado como otra cualquiera, pero iba a ser bien diferente. Recuerdo llegar al patio y hablar con Paramio, este me dijo: "Vete hasta Legio, que a las chicas les están haciendo una encerrona". Agarré la bici y allí me presenté.

Al llegar estaban en un tiempo muerto, me acerqué a la mesa y pregunté cuánto tiempo quedaba, me respondieron que cuatro minutos y medio. Me situé en uno de los fondos y me dispuse a ver el final del partido. Apenas había pasado un minuto cuando los árbitros señalaron el final. El revuelo que se montó fue enorme, Mónica, la entrenadora, protestando. Las jugadoras alrededor de la mesa y de los colegiados reclamando. Me acerqué a pedir explicaciones y uno de los árbitros decidió pitarme una técnica. "¡Pero si soy del público!", respondí. "Pues entonces se la pito al banquillo", replicó. Aquello terminó con varios tiros libres.

Cuando todo parecía más calmado quise preguntar cómo era posible que cuatro minutos y medio pasaran tan rápido. Los árbitros volvieron a mostrarse arrogantes y uno de ellos me dijo: "Voy a acabar con tu carrera". A lo que respondí dándole un pequeño empujón mientras añadía: "Sí, tú, tonto de Coria". Las chicas se acercaron argumentando que no valía la pena seguir discutiendo y nos fuimos.

Ese fin de semana no teníamos partido porque jugábamos el martes en Salamanca. Entrenamos en el C.H.F la tarde noche de aquel sábado. Descansamos el domingo y cuando el lunes llegué a entrenar Javi Pérez (el entrenador ayudante) me preguntó qué había pasado. Que por ahí se iba diciendo que había pegado a un árbitro. Toni Iglesias me pidió explicaciones y me emplazó para seguir hablando al final del entrenamiento. Al terminar ahondé en las aclaraciones, me dijo que estuviera tranquilo y me envió para casa.

El martes por la mañana, en el Padre Isla, me dijeron que en La Crónica 16 de León salía una noticia relativa a mí, llegado el recreo fui con mi amigo Veloso hasta el bar para averiguar qué decía. El titular era el siguiente: "El Elosúa podría tomar la decisión de expulsar al junior Félix Álvarez por agresión a un árbitro". El ilustre Balbuena, que así era como se apellidaba el "juntaletras" que escribió la noticia, además de no tener la profesionalidad de contrastar los hechos, fue incapaz de escribir mi apellido correctamente. 



Empecé a hacerme una idea del color que tomaba aquello, pero no era ni medianamente consciente de la verdadera dimensión.