miércoles, 22 de junio de 2016

SUPER CASH (1ª Parte)


No hay mal que por bien no venga, resultaba evidente que no me iba a ganar la vida como jugador. Así que, decidí centrarme en entrenar. Me gustaba, cada día aprendía más y creía tener mejores cualidades que como jugador. Tampoco era complicado.

En las temporadas 92/93 y 93/94 entrené al equipo júnior de Joaquín Trigueros, Javi y compañía. Primero en liga provincial, al año siguiente en autonómica. En 1994 Paramio y yo decidimos dar un paso más y hacer un equipo en Primera División Nacional, con 21 años iba a vivir una experiencia absolutamente sensacional.

Teníamos un equipo con gente joven, Joaquín Trigueros formó parte de aquel grupo. Añadimos a buenos jugadores de diferentes procedencias como Oscar García (Palomita), Raúl Campoamor, Dani Ruiz, Gelo, Andrés Rodríguez, Jorge Moirón, Davis, César o Israel. Fuimos creciendo con el transcurso de las jornadas, cada día estábamos más arriba pero nos faltaba algo que nos permitiera dar un paso más. Y, en una de esas oportunidades que te presenta la vida, apareció Tito. Recuerdo cómo le enredé para que al menos fuera un día a entrenar y viera qué sensaciones tenía. Fue en el pabellón de Gumersindo Azcárate, allí apareció con sus añoradas rodilleras verdes, aquellas que después le mangaron cuando le entraron en la C15. Arriba y abajo todo el entrenamiento, al final llegó y me dijo: "corréis mucho para mí, pero esto puede ser divertido. Vamos a probar". 

Debut descomunal en La Bañeza y, a partir de ahí, una frase que se hizo mítica: ¡otro pa´la buchaca". Uno tras otro hasta completar cinco meses imbatidos. Poniendo el broche con la victoria en la fase de ascenso a Segunda División que organizamos en León y en la que jugó Kike Villafañe siendo cadete, pero demostrando el aplomo de todo un veterano. ¡Qué jodío!

Aquella temporada con el Súper Cash fue de esas que te marcan de por vida. Construimos un equipo extraordinario a nivel humano, con un grado de implicación absoluto. Jugábamos de cine y la confianza era total; podía ponerse la cosa muy fea, pero siempre teníamos el convencimiento de ganar por muy mal que pintara el asunto. A lo largo de mi vida no he entrenado a ningún equipo menos egoísta que aquel, todo quisque al alimón. Han pasado ya más de 20 años, os propongo una cena.

NOTA: Sí, es cierto, una vez tuve pelo.

2 comentarios:

  1. Que recuerdos, que divertido y que grupo de gente increíble!!!, Pocas veces lo pasé tan bien en un equipo, y en eso mucha culpa la tiene el entrenador.
    Un saludo jefe!!

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  2. ¡Qué bueno el video! Remembranzas de juventud. Volver a ver botar el balón a Fanjul, que no todos botamos igual, no nos equivoquemos, para unos es algo natural, elegante (solozábal, salvando las distancias Fanful,...)y para otros no. ver a Mendi entrar haciendo molinillo, (con 100 años cojerá un balón, tirará y meterá o no, pero irá bien), quique Aguado, ¡QUÉ BESTIA!así no tiene mérito jugar a ésto, etc, etc,...
    Reflexión: ¿dónde están ahora estos jugadores? ¿Por qué no salen ya jugadores así?¿Qué entrenamos? Y no hablo de jugadores de selección, sólo de jugones, que les guste y distruten jugando

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