lunes, 27 de junio de 2016

New Mexico Lobos (1ª Parte)


Se presentaba la temporada 99/00 sin ningún proyecto en el horizonte, yo quería dar un paso más en mi carrera, pero no sabía muy bien cómo hacerlo. Pensé que la figura del agente podía abrirme alguna puerta, y entré en contacto con Miquel Solá, agente de jugadores, Juan Carlos Navarro entre otros.

Obviamente, mi currículum no resultaba especialmente atractivo como para que alguien pudiera confiar en mí. Miquel llamó a unas cuantas puertas, hizo varias gestiones pero no fructificaron. Cuando parecía que me iba a quedar toda la temporada en blanco, surgió la oportunidad de ir a Estados Unidos. Me comentó que por mediación de Miguel Ángel Paniagua, un pionero en el mundo de la representación de jugadores y amigo de varios entrenadores estadounidenses, se podía explorar esa posibilidad.

Inicialmente la cosa parecía mucho más sencilla de lo que luego resultó ser. En un principio mi destino iba a ser Boston College, todo estaba preparado pero un giro de última hora dio con mis huesos en Albuquerque, New Mexico. Dios, si hubiera conocido a Walter White y a Saul Goodman en aquel momento, la que hubiéramos liado.

El entrenador de los Lobos de New Mexico era el mítico Fran Fraschilla, antes había estado en Manhattan College (donde entrenó a Jerónimo Bucero) y St. John´s University. Hoy es un reputado analista de la ESPN.

Albuquerque tiene una población que ronda el medio millón de habitantes, a pesar de ser la ciudad más grande del estado, la capital es Santa Fe. Su origen nace en el pueblo español de Arbuque y se remonta a 1706. Su clima es semiárido frío. Por allí pasa la Ruta 66 y su calle principal (Central Avenue) tiene 28 kilómetros de largo; no lo consideréis un hecho menor.

En mis primeros días allí bien pude rodar una secuela de Paco Martínez Soria, menudo nivel de "paletismo boquiabierto". Todo me llamaba la atención, iba con los poros tan dilatados que por allí entraba cuanta información fuera cayendo.

A mi llegada al aeropuerto de Sunport, después de hacer escala en Londres y Dallas, me esperaba Travis Lions. Un tipo encantador de dos por dos que pertenecía al cuerpo técnico y que, como jugador, había estado unas semanas bajo las órdenes de Andreu Casadevall en Alicante. Horas más tarde llegaría Antonio Rodríguez Rabadán, mi compañero en esta historia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario