viernes, 17 de junio de 2016

Elosúa (1ª Parte)


Paramio nos inoculó el virus del baloncesto, pero la fiebre terminó subiendo hasta los 40 grados observando jugar a Essie Hollis; fueron dos temporadas gloriosas (86-88). En el Municipal nunca se había visto nada parecido, y dudo que después se viera algo semejante. Y ya pasaron por allí jugadores de clase y talento. Me recuerdo con mi amigo Fami en la grada, gritando desgañitado: "¡torero, torero!". Emociona solo con traerlo a la memoria.

Con Aranzana y Xavi Fernández, en la temporada 89-90, llegó el ascenso a la ACB. Y por allí empezamos a ver desfilar al Real Madrid, al Barcelona, al Joventut de Badalona y compañía. En la ciudad solo se respiraba baloncesto y Roberto Herreras ponía el alma por todos los leoneses.

El club se iba profesionalizando, el trabajo de Ramón Fernández comenzaba a dar sus frutos y llegó Alfredo García para dirigir la cantera. Corría la temporada 91-92 cuando me incorporé al Elosua júnior. Teníamos un equipo que aspiraba a estar en la final 8 del Campeonato de España: Josines González, quien apenas entrenaba con nosotros al estar en dinámica ACB, Mario García, Javi De Grado, Quique Aguado, Javi Alonso (la bestia), Sagüillo...

Entrenábamos a las 10 de la noche en el pabellón de la Palomera, sin parquet, con tableros de madera y con un frío que cortaba los sentidos. Nada nuevo para mí. Toni Iglesias era nuestro entrenador y el crack de Javi Pérez su ayudante. Jugaba entre poco y nada, era la última o la penúltima rotación (con suerte); incluso cuando los partidos estaban más que sentenciados. Me acuerdo de calentar por la banda durante más de 10 minutos en un partido contra Segovia, ganando por 40 oí a mi primo gritar: "¡sácale ya, mendrugo!". Quizás debido a aquel trauma yo nunca mando calentar a nadie antes de una sustitución.

El personal iba a entrenar con unas bolsas enormes, yo con mi pequeña mochila. Lo justo para ducharme, cambiarme y volver a casa. Empezaba a ser tal el complejo que un día decidí coger una bolsa Adidas de grandes dimensiones. Cuando mi madre me vio con aquello me preguntó: "¿Pero qué llevas ahí?", a lo que contesté: "De todo, mamá, de todo. Tres pares de zapatillas, un par de toallas, dos camisetas, tres gayumbos, el gel. Lo normal. Lo que imagino lleve todo el mundo, porque sino ya me dirás tú a mi". Al menos, si jugaba poco, que no fuera por aquel motivo.  

Hubo terribles duelos contra el Forum de David Enciso y Gustavo de Teresa, recuerdo especialmente uno en Pisuerga con Sabonis en la grada. Ganamos, ¡¡jugué!!, y Josines anotó 43 puntos. Cada vez estábamos más cerca de ir a Málaga a disputar el título. Mis compañeros de equipo consiguieron jugarlo, yo tuve que esperar unos años hasta conocer la capital de la Costa del Sol.

NOTA: La foto corresponde a un torneo de Navidad que jugamos en Orense contra el Real Madrid, O.A.R. Ferrol y Coren Orense. En el Madrid jugaba Nacho Romero, al que luego tuve el privilegio de entrenar en Melilla.

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