jueves, 21 de enero de 2016

Huecos por cubrir


El lunes se apagó la vida de David Bowie, como tiempo atrás ocurrió con la de otros muchos cantantes, actores, escritores, deportistas, directores de cine o artistas. Cuando esto ocurre, resulta curioso el modo que tenemos de reaccionar: sorpresa, tristeza y un penoso sentimiento de vacío. Como si a partir de entonces aquel espacio que queda por cubrir no pudiera ser remplazado por nadie más.
Repasamos la discografía de aquel cantante escuchando, una vez tras otra, canciones que permanecían latentes en nuestra cabeza. Releemos algún libro, visionamos por enésima vez una de nuestras películas favoritas o intentamos encontrar en internet aspectos de una biografía que nos resultaba incompleta. Hablamos con nuestros amigos de la lástima que supone tal pérdida. Y nos manifestamos en las redes sociales buscando la comprensión y el consuelo de esos que, como nosotros, se ven abrumados por esos sentimientos.
Dicha reacción presenta un aspecto incomprensible, son personas a las que no conocemos, con las que jamás hemos cruzado una mirada y con las que, sin embargo, hemos establecido un inquebrantable nexo de unión. A pesar de ello, esta circunstancia no significa que no formen parte de nuestras vidas, muy al contrario. Aquella canción que marcó nuestro amor de adolescencia o el de toda la vida. Ese disco que no dejamos de escuchar aquel verano perfecto que deseamos que no tuviera fin. El libro que cayó en nuestras manos e inundó de sentimientos y emociones las frías noches de aquel invierno en el que faltaban ganas para casi todo. La película que nos marcó para siempre, la que nos hizo reír a carcajadas o la que provocó tal desconsuelo que aún nos asusta recordarla. La hazaña de aquel deportista que sentimos como propia porque dimos con él cada zancada y compartimos cada gota de sudor. O el cuadro que consiguió que, únicamente con mirarlo, nos fugáramos a un lugar hasta entonces desconocido.
Emociones para las que faltan las palabras y llega con los gestos. Obras que contribuyeron a que cada uno de nosotros sea de un modo. Huecos que su ausencia dejará por cubrir. Los mismos huecos que dejan todos aquellos que marcaron nuestras vidas para siempre.
Publicado en La Nueva Crónica de León el 14 de enero de 2016

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