martes, 8 de septiembre de 2015

Tomar partido

Tengo un conocido que tiene por costumbre cuestionar mis columnas, no me interpela por lo que en ellas escribo, poco le importa si me posiciono de un lado o de otro, o si mis argumentos están bien traídos o por el contrario no se sostienen por mucho que uno lo intente.
 
Su única argumentación se basa en que, manifestar mi opinión de manera pública, puede conllevar consecuencias que afecten al ejercicio de mi profesión. Asumiendo que seré o no contratado en función de mi afinidad ideológica con respecto a los mandatarios del equipo correspondiente. Llegando a manifestar que mi capacidad como entrenador nunca será un argumento determinante.
 
Me parece un punto de vista interesante, cobarde y mezquino, pero interesante. Más de una vez he hablado conmigo mismo sobre este asunto, con frecuencia me he cuestionado la conveniencia o no de manifestarme públicamente. A pesar de que intento exponer mis argumentos desde el más absoluto respeto y trato, en todo momento, de no ofender a nadie. Seguramente no siempre lo consiga.
 
Cuando termino esos apasionados debates, llego constantemente a la misma conclusión: nunca me gustó nadar y guardar la ropa. Es probable que se llegue antes evitando el compromiso y mostrando una posición ambigua, aunque seguramente esa postura no te lleve más lejos.
 
Respeto a todo aquel que expresa democráticamente su opinión y desconfío del que no toma partido. Del que prefiere mantenerse callado a la espera de obtener rédito de su doble moral. De ese juego que te permite mirar para otra parte mientras lo que sucede a tu alrededor no te afecte. Sospecho de esos, no son trigo limpio. Porque el día que las cosas te vayan bien estarán contigo, y tardarán el mismo tiempo en darte la espalda cuando la suerte cambie de acera.
 
En la vida siempre hay que comprometerse, poco importa la naturaleza de la decisión y las consecuencias de la misma.
 
Comienza una temporada más de opinión, aún no tengo la suficiente talla como entrenador para que un ministro del interior cuestione mis opiniones o quiera dejarme en evidencia. Espero que únicamente sea cuestión de tiempo.
 
Publicado en La Nueva Crónica de León el 2 de septiembre de 2015