jueves, 21 de mayo de 2015

¡GRACIAS!

Se terminó, y lo hizo del modo que menos nos hubiera gustado. Fue un día repleto de sentimientos, todos a flor de piel; como lo han sido cada uno de estas dos últimas semanas.

La lógica acabó por imponerse y la abultada derrota de ayer dimensiona aún más el trabajo realizado durante este play-off. Les llevamos al límite y eso provocó que superáramos el nuestro.

Ayer, ese vestuario de locos que he tenido durante estos meses, y que constantemente desafió al sentido común, recuperó la cordura de modo abrupto. Pero nunca perdió el corazón, el coraje, el orgullo y la raza que les llevó a soñar con jugar la final. Y lo hicieron porque están hechos de otra pasta, esa que forja a los ganadores.

Por eso, y por una afición que ayer me ganó para el resto de mi vida. Fueron 300 pero parecieron 3.000. Animando constantemente, sin un momento de respiro. Con 10, 20 y 30 abajo. Cantando, ondeando banderas y agitando sus bufandas. La ovación final, el reconocimiento mutuo entre jugadores y aficionados, quedará por siempre en mi memoria. Como quedará la imagen de esos cincuenta o sesenta chavales regresando a pie hacia sus casas a las tres de la mañana después de que el último autobús los dejara en el lejano pabellón.


Fue una noche de derrota, amarga, como lo son todas; porque las dulces no existen. Pero fue un día de gestos y palabras bonitas. Fue una noche de sentimiento y reconocimiento mutuo. Una de esas que no se olvidan por más tiempo que pase. Por todo ello, GRACIAS.