jueves, 23 de abril de 2015

La Liga Ibérica


Que el nivel de las ligas españolas ha bajado considerablemente no es ningún secreto.  Que la ACB no es la de hace media docena de temporadas lo sabe todo el mundo; y que la LEB Oro es una liga que languidece irremediablemente es algo que unos cuantos no quieren ver; aunque sea cierto.
Aquí, en Portugal, ha pasado más de lo mismo, con la diferencia de que el nivel competitivo ya era inferior al que existía en España. En la búsqueda de potenciar el producto nacional, se restringió la contratación de jugadores extranjeros. Únicamente se pueden tener tres por equipo, independientemente de la nacionalidad de los mismos. Es decir, un europeo tiene el mismo status que un estadounidense. La única diferencia se sitúa en el precio de la licencia. Al final, se taparon la cabeza y descubrieron los pies.
En el caso de ambos países se ha producido una disminución de asistencia a los campos, especialmente en la LEB. En este apartado, sobre Portugal cubriremos un tupido velo.
Conocer de primera mano la realidad de ambos países me ha conducido a una descabellada idea: construir una competición Ibérica entre la LEB Oro y la LPB (Liga Portuguesa de Baloncesto). Al estilo de la liga Adriática, que está compuesta por equipos de Bosnia y Herzegovina, Croacia, Eslovenia, Montenegro, Serbia, Hungría, Macedonia y Bulgaria. La liga Báltica, con clubes de Estonia, Letonia, Lituania, Finlandia y Rusia. La Balcánica compuesta por equipos de Albania, Macedonia, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Croacia, Montenegro, Rumanía, Serbia e Israel. O la VTB: Bielorrusia, Estonia, Finlandia, Letonia, Lituania, Polonia, Rusia, Ucrania, República Checa y Kazajistán.
Sería una competición que conviviría con las competiciones domésticas, daría un mayor aliciente a los equipos y aficionados, y podría estirar un poco la duración de la temporada. Además, provocaría una mayor visibilidad para los clubes y sus patrocinadores. Podría servir como reclamo para reclutar jugadores de mayor calidad. Y, dada la proximidad de ambos países, los desplazamientos no serían el principal problema. Por poner un ejemplo, desde Lugo a Ovar hay 343 kilómetros, la tercera parte que hasta El Prat de Llobregat. En este caso, sería peor para los portugueses, acostumbrados a desplazamientos más cortos.
Podría estar compuesta por los cuatro primeros equipos de la LEB Oro y de la LPB. Se establecería un sistema de liga regular que desembocaría en una Final Four o en un cruce a eliminatoria directa, como ha ocurrido en la liga Adriática las últimas temporadas.
A su vez, los enfrentamientos directos entre los equipos del mismo país podrían tener una incidencia directa en sus respectivas ligas. Habría que estudiar el modo de articularlo.
Otra fórmula sería que comprendiera a 14 equipos de LEB Oro más 4 o 6 de la LPB. Y que, para los equipos españoles tuviera una doble clasificación, la de la LEB con los resultados que tuviesen entre ellos y la de la liga Ibérica con el total de ambos países.
Es sólo un tiro al aire dentro del propósito de proponer ideas diferentes que puedan sacarnos de este pesimismo en el que andamos instalados.