jueves, 25 de junio de 2015

La volatilidad de la profesión



Hace un año, la escena en el Palau era dantesca. Laso dirigía en silla de ruedas después de que se rompiera el tendón de Aquiles. Los jugadores del Madrid parecían internos de un frenopático, todo eran nervios, ansiedad e histeria colectiva. Laso era descalificado, impotente, cargó contra los árbitros y abandonó la pista dando lugar a una de esas imágenes que ya forman parte de la historia de nuestro deporte. Aquella noche nadie daba un duro por su continuidad, de nada servía el extraordinario juego exhibido por su equipo. Seguramente nunca visto en el Viejo Continente. 

Las comparaciones volvían a situarse en el centro del debate. Pascual había sido capaz de recomponer a su equipo tras la humillación sufrida contra el Real Madrid en las semifinales de la Euroliga. Por el contrario, los merengues fueron incapaces de superar la decepción de no salir campeones de Europa.

Fue un verano largo para Laso. Rumores constantes, los nombres de los sustitutos no dejaban de aparecer y las aves de rapiña sobrevolaban a la espera de destrozar a una presa derrotada. El despido de sus ayudantes le debilitaba y parecía que tal circunstancia sería la antesala de su destitución. No fue así, aunque el club contrató a dos ayudantes de excelente nivel, incluso como entrenadores jefe. Se dijo que para sustituirle en cuanto hubiera oportunidad. 

Primero ganó la Supercopa. Después se hizo con la Copa del Rey. Más tarde levantó el ansiado trofeo de campeón de Europa. Ayer conquistó el título de liga en el Palau, después de que el Real Madrid se mostrase muy superior al Barcelona. 

Anoche, Laso salió a hombros. Pascual, por el contrario, se fue cabizbajo, derrotado y cuestionado. La imagen entre uno y otro únicamente se vio separada por una descalificante y una silla de ruedas. 

Hoy Laso es imprescindible, Pascual ni la sombra de lo que se dijo de él. Nada nuevo, más de lo mismo. La volatilidad de la profesión asociada al ventajismo. Con ella hay que vivir; cuanto más alto se sube, mayor es el vértigo.

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