miércoles, 19 de noviembre de 2014

Sin presunción de inocencia

No hay día sin sobresalto, se agolpan los escándalos uno encima de otro; sin respiro. Aún nos estamos poniendo al día de uno cuando se destapa el posterior. Lo de hoy ya es pasado. A la UCO, a los jueces, o a quienes quiera que sean los que ponen los nombres a tanta operación contra la corrupción se les van a terminar las ideas. De locos.
 
Bien está que se persiga a todos y cada uno de los chorizos que han metido la mano en la caja sin el más mínimo pudor y recato. Sin concesiones con ellos, que devuelvan lo afanado y que cumplan las penas de manera íntegra.
 
Ahora bien, el país está corrompido y podrido de tal modo que corremos el grave peligro de meter a todos en el mismo cesto. Si no lo hemos hecho ya.
 
Estamos a un minuto de acabar con la presunción de inocencia. A mí me cuesta horrores creerme a cualquiera de los políticos que salen a diario portando la bandera de la transparencia. Ya no le concedo el beneficio de la duda a ningún adalid del movimiento anticorrupción. No le compro el argumento a nadie, por más que ponga a su familia por delante.
 
Y como yo, así andamos la mayoría, por no decir todos. Tan triste como peligroso, es tal el descrédito que ahora cualquier político resulta culpable hasta que se demuestre lo contrario. Para más inri, muchos se empecinan en seguir negando la mayor por más que les hayan pillado con el carrito del helado, queriendo hacernos pasar por lo que parece que éramos hasta que la cruda realidad nos obligó a dejar de serlo.
 
Necesitamos invertir en educación para conseguir una regeneración democrática. Seguramente si tuviéramos una conciencia social adecuada ahora no estaríamos metidos en este lío. Y eso únicamente se lograría a través de un proceso pedagógico que nos llevaría años ejecutar.
 
Porque, nos guste o no, la política es elemental en nuestras vidas. Rige cada uno de los pasos que damos, hasta el más insignificante. En la vida, todo es política. Y, más allá de la ideología de cada uno, la sociedad necesita de políticos íntegros y con clara vocación ciudadana. Personas que lleguen a servir, no a servirse. No va a estar fácil.
 
Publicado en La Nueva Crónica de León el 19 de noviembre de 2014.