miércoles, 5 de noviembre de 2014

Que siga la fiesta

El mundo va realmente bien, pero sólo para los de siempre. Los demás lo vamos llevando como buenamente podemos y hay otros muchos que ni tan siquiera van pudiendo por más que quieran.
 
Un reciente estudio de Caritas, tratado de censurar por parte del gobierno, como aseguran fuentes cercanas a la Conferencia Episcopal, destaca que el 25 % de los españoles se encuentran en situación de exclusión social debido a los efectos de la crisis. Ese porcentaje supone un total de 11.746.000 personas, de ellas, 5 millones se encuentran en exclusión severa. 
 
Ese mismo informe apunta que un 50 % de los hogares españoles están afectados “simultáneamente” por problemas de privación material y de pobreza infantil. Especialmente alarmante resulta saber que únicamente el 34,3 % de los españoles está considerado en situación social de integración plena.
 
Unicef alertaba en su informe “Los niños de la recesión”, que 76,5 millones de niños viven por debajo del umbral de la pobreza dentro de los 41 países más ricos de la OCDE y la Unión Europea. España ha sufrido un incremento de 8,1 puntos en cuatro años, siendo 2,7 millones de niños (36,3 %) los que están en situación precaria.
 
Por otro lado, los ricos se han hecho más ricos durante la crisis. Como ha ocurrido siempre a lo largo de la historia. Ahí van unas cuantas cifras que acongojan. Las 85 personas más ricas del mundo aumentaron su fortuna en un 14 %, lo que supone un beneficio conjunto de 668 millones de dólares diarios o casi medio millón por minuto.
 
El número de milmillonarios en el mundo durante la crisis ha pasado de 793 en 2008 a 1.645 en 2014. Solo en África Subsahariana hay 16 personas cuya fortuna está cuantificada en miles de millones mientras conviven con 358 millones de personas en pobreza extrema.
 
En cuanto a España, las 20 personas más ricas tienen tanto como el 20 % más pobre (14 millones de personas). En el nivel más alto, el 1 % de los más ricos tiene tanto como el 70 % de los españoles. Y tan solo 3 personas acumulan una riqueza que duplica sobradamente la del 20 % más pobre de la población.
 
Nada, que siga la fiesta.
 
Publicado en La Nueva Crónica el 5 de noviembre de 2014