miércoles, 4 de junio de 2014

Dación en pago, pero solo para algunos



Este país hace tiempo que se convirtió en una broma de mal gusto; aunque siempre se ríen los mismos.

Hace unos días se conoció la sentencia del saqueo de Caixa Penedés por parte de cuatro banqueros. Una caja que llevaron a la quiebra y decidieron terminar de expoliar adjudicándose unas pensiones multimillonarias. 

Los cuatro pensionistas se libraron de la cárcel gracias a un acuerdo extrajudicial. Para ello tuvieron que devolver los 28,6 millones de euros que se habían embolsado y admitir su culpabilidad, a regañadientes, eso sí. Porque, como dictaminó el juez: “se ha producido una actuación maliciosa, insidiosa y engañosa para la sociedad. Burlando los controles de la caja de ahorros han antepuesto los intereses personales abusando de la confianza que tenían depositada en ustedes”. 

Algunos celebran que por primera vez se lleve a cabo un proceso contra directivos corruptos de la banca. Y aunque la sentencia se ajusta a ley; son mayoría los que aceptan, pero no comparten, que el cuarteto no acabe entre rejas. Me sumo a este segundo grupo. 

Lo menos que se debe exigir es que devuelvan el dinero del que se apropiaron indebidamente. Son incontables los casos en los que eso no ha ocurrido. Y aunque resulta evidente que la cárcel no lo arregla todo, la sensibilidad social se exacerba con sentencias de este tipo. 

Ellos han librado el presidio gracias al reembolso del dinero, mientras que miles de ciudadanos españoles no se han librado de sus hipotecas a pesar de querer devolver su piso al no poder pagarlo. Asumiendo tal perdida, así como la de las cuotas previamente abonadas. 

Se ha dicho por activa y por pasiva que el sistema se hundiría si tal cosa ocurriese. Que la dación en pago situaría cerca de la quiebra al país. Se ha frivolizado de tal modo sobre el asunto que en algún momento ha llegado a parecer que la gente quería devolver sus casas como quien cambia cromos. ¡Qué caprichosos! 

A tal tiempo, hemos tenido que observar impotentes cómo la codicia e irresponsabilidad de algunos nos ha llevado a un laberinto en el que siempre encuentran la salida los mismos.

Publicado en La Nueva Crónica de León el 4 de junio de 2014-06-04

La cuestión es: Si un banco se deja la puerta de la caja fuerte abierta por descuido y un ciudadano entra y se apropia indebidamente de 30 millones de euros, le pillan pasados unas semanas, admite su error y devuelve el dinero. ¿Se libraría de la cárcel?