miércoles, 21 de mayo de 2014

Cañete, esos yogures...



Por mucho que Cañete se empecine en decir que no ocurre nada al ingerirlos, tiene que ser cosa de los yogures caducados, sino difícilmente es explicable semejante torpeza. 

Para cuando esta columna vea la luz ya se habrá dicho y escrito casi todo a raíz de sus desafortunados comentarios tras el debate que tuvo con Elena Valenciano en Televisión Española. Aunque a buen seguro más de uno intentará que la polémica no concluya, al menos, hasta este próximo domingo. 

Más allá del hecho de cómo se comportó el candidato popular durante el debate, algo que a tenor de las audiencias parece importar bien poco, llama la atención la metedura de pata que cometió horas después. Quiso salir del charco y se metió en un jardín. 

Y es que, como si de un corolario de la Ley de Murphy se tratara, todo es susceptible de empeorar. 

Algunos dentro de su partido dicen que fue un lapsus. Otros argumentan que el campechano candidato no es así, como lo demuestra el hecho, entre otros, de que su sustituta en el Ministerio de Agricultura sea una mujer. Y el resto esquiva la polémica como el recortador al toro. A mí juicio; esas cosas, si no se piensan, no se dicen. 

La controversia ha servido para que la campaña electoral suscite algo más de interés, tampoco era difícil. Y también para que medios como The Guardian, Financial Times o Die Welt se hayan hecho eco de las declaraciones del ex ministro. 

Obviamente, resulta imposible encontrar un argumento más machista que el que esgrimió Cañete para justificar su comportamiento durante el debate. Quiso defender que no lo era y quedó retratado. 

En algo tiene razón Cañete, resulta complicado debatir con una mujer, pero no por la “superioridad intelectual” del hombre. Sino porque anticipan sus movimientos y desmontan argumentos con facilidad. Le puedo presentar a un buen número de ellas.

Sorprende que a estas alturas no haya rectificado (al menos en el momento de escribir esta columna), aunque dejar correr los asuntos que no interesan es algo muy habitual dentro de su partido. Por eso a él le debe importar bien poco la fecha de caducidad de los yogures.

Publicado en La Nueva Crónica de León el 21 de mayo de 2014

Nota: Esta misma mañana ha pedido disculpas en un ejercicio de arrepentimiento espontáneo, como es él.