miércoles, 23 de abril de 2014

La convivencia

Entrelazados en la primera fila y situados al pie del bordillo establecieron una barrera casi infranqueable. Sus gestos manifestaban enfado, había crispación en sus miradas. Como si de un tic se tratara, movían sus cabezas hacia ambos lados. Rígidos, tensos.
“Por aquí no pasa ni Dios”, dijo un paisano en el momento en el que la pareja de andaluces que me precedía hizo el intento de cruzar la calle. “Nunca mejor dicho”, remató otro. “La gente está muy enfadada”, señaló una mujer en tono conciliador. “Yo no soy devoto, señora. O me dejan pasar o les empujo” terminó por decir un hombre de mediana edad y cara de pocos amigos. Lo justo, se armó el belén.
 
La Semana Santa es un buen ejemplo de cómo conviven los habitantes y turistas de una ciudad. Unos ofendidos por la falta de respeto de los otros, los otros hasta el gorro de que los unos crean que la calle es suya.
A veces tengo la sensación de que vamos por la calle esperando que algún otro interactúe, a nuestro juicio, de manera inapropiada para espetarle alguna clase de exabrupto. Como si tuviéramos unos cuantos que gastar a diario. Y si el día anterior fue realmente malo nos adjudicamos varios comodines, no vayamos a quedarnos escasos.
 
Más balnearios, a ver si relajándonos somos capaces de recuperar las dosis necesarias de educación y respeto que debe tener una buena convivencia.
 
Bien podíamos empezar por la ribera del Bernesga. Peatones por el carril bici, bicis por donde deben de transitar los peatones. ¡Me acuso! Perros sueltos como si estuvieran en el campo y algún dueño que debería ir atado. Chuchos que se cruzan en el camino de los ciclistas o corredores; la culpa del perro. “¡Luna, ven aquí!”. Algunos se dirigen a los perros como si les entendieran, otros les arrean un par de cachetes y los menos se encaran con quienes les reprochan que el perro vaya suelto.
Aprovecho estas líneas para solicitar humildemente al Ayuntamiento que colabore y arregle el carril bici que empieza en el puente del Hispánico.
 
La educación vial la dejaremos para otro día; mientras tanto vamos a dar los intermitentes en las rotondas.
 
Publicado en La Nueva Crónica de León el 23 de abril de 2014