miércoles, 8 de octubre de 2014

Oportunidad o codicia

Jamás, en la historia de la humanidad, se debió disfrutar tanto de un “fallo informático”; benditos eufemismos. Esos que se utilizan para definir las tarjetas que usaban los exdirectivos de Caja Madrid y con las que se gastaron 15,5 millones de euros entre 2003 y 2012.

Podían disponer de hasta 4.000€ al mes sin necesidad de justificarlos. Solo entre 2009 y 2011, los años previos al rescate de la entidad con dinero público, se pulieron más de 4 millones de euros.

No faltó nadie a la fiesta: PP, PSOE, IU. Además de sindicalistas de UGT y CCOO. Barra libre para todos. Únicamente tres de los 86 directivos no hicieron uso de las tarjetas. Lo que debería ser normal se ha convertido en ejemplo.

Blesa, una vez que supo que no seguiría en su cargo, dilapidó 19.000€ durante su último mes en la entidad. Eso es despedirse a lo grande. Seguramente lo hizo con la misma desfachatez con la que decidió engañar a miles de personas con las preferentes.

Una vez que se ha destapado el uso fraudulento de las tarjetas, debemos seguir soportando que alguno continúe con la mofa. Como el líder de UGT en Madrid, José Ricardo Martínez, que dice que los 2.000€ mensuales que se gastaba “no son para tanto”. O como Pablo Abejas, del PP, que argumenta “ser una víctima”.

Cada día que pasa está más claro, este país no tiene arreglo. La desvergüenza, el mangoneo y el mamoneo es de tal envergadura que no hay modo de intuir por dónde empezar. Y lo que no conocemos, a saber lo que esconden las alfombras de las plantas nobles de los excelentísimos organismos.

A diario me pregunto qué sería de este país si no hubiese sido sometido a un latrocinio constante. Si no hubieran expoliado las arcas públicas con la impunidad y desfachatez que lo han hecho.

También me cuestiono si podemos hacer algo los ciudadanos de a pie para evitar que nos sigan chuleando del modo que lo están haciendo. Y, si pudiéramos, si estamos dispuestos a llevarlo a cabo o preferimos quedarnos sentados.

Tras comprobar cómo corrompe el poder, la pregunta definitiva es: ¿cómo nos comportaríamos si la oportunidad llamara a nuestra puerta?


Publicado en La Nueva Crónica de León el 8 de octubre de 2014

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