miércoles, 29 de octubre de 2014

Me niego a pensarlo


Aquí, en Portugal, todos los días me pintan la cara; y eso que son gente educada. Las dos últimas semanas abrimos los informativos del país con el primer caso de Ébola fuera de África. Ayer lo hicimos con la macro redada en diferentes provincias españolas y que se ha llevado por delante a políticos, funcionarios y empresarios. Y porque no se han enterado de lo de Nicolás, que sino el descojono hubiera sido generalizado. Estoy a un paso de llegar un día al entrenamiento y que me pierdan el respeto. 

Mi amigo Andrés se empeña en recordarme que los políticos son como nosotros, o que nosotros no somos tan diferentes a ellos. Que conducimos a 160km/h cuando el límite es de 120, descargamos películas,  pagamos sin IVA en cuanto tenemos oportunidad o nos saltamos los peajes en Portugal. Me dice que deberíamos mirar más hacia nosotros mismos y dejar de dar clases de moralidad y ética a los demás.

Seguro que en alguno de estos cuatro ejemplos tan simples encontramos culpables a buena parte de los españoles, me hallo entre ellos, aunque los peajes los pago. Unos por despecho, otros por falta de conciencia, diferentes motivaciones mismas consecuencias. No le niego la mayor, sería absurdo.

Seremos culpables de lo nuestro y cómplices de lo suyo, seguro. Aunque me niego a pensar que la mayoría de nosotros, llegado el caso, tuviéramos la puta poca vergüenza de robar a manos llenas y encima mofarnos de todos los demás como si fueran gilipollas. Que igual lo somos.

Me niego a pensar que recortando en educación, sanidad o prestaciones sociales porque nos cuentan que no hay para ello pero sí para los bancos, la gran mayoría de los españoles (si estuviésemos en ese lugar), tuviéramos la jeta de abrirnos cuentas en Suiza, tirar de tarjeta opaca o arreglar comisiones con los colegas de prostíbulo.

Me niego a pensar que somos una sociedad tan perversa, podrida y asquerosa. Me niego a pensar que nuestra clase política es el reflejo de lo que somos los españoles que nos ganamos la vida como buenamente podemos. Me niego a pensar que mintiésemos sistemáticamente y que nos la trajera al pairo que CINCO MILLONES de personas sufran exclusión social extrema en España o que únicamente un 34 % viva sin carestías esenciales.

Me niego a pensar que somos tan sumamente egoístas e insolidarios. O que nos falta educación y conciencia social.  Si algún día llego a esa conclusión, Portugal va a quedar muy cerca. Mientras, me resisto a pensarlo.

1 comentario: