domingo, 26 de octubre de 2014

La oportunidad de la vida


La vida es bien sencilla, o desmesuradamente complicada y cruel. Puede ser jodidamente implacable desde el primer día que uno llega a este mundo. Las circunstancias influyen brutalmente en el rumbo de las personas, y aunque alguno es capaz de cambiar el libro de su vida, muchos sucumben ante la falta de oportunidades.
Unos metros de distancia cambian el orden de las cosas, menos oportunidades, más pobreza, menos progreso, mayor riesgo de exclusión, menos vida o más miseria. Naces a un lado y tienes oportunidad de conseguirlo casi todo, caes al otro y no tienes opciones de lograr casi nada que no sea desgracia y pena.
 
Porque como dice Alejo Vidal-Quadras: “Por sorprendente que parezca, la opulencia y la extravagancia de una minoría selecta es la condición indispensable para el progreso general”. Ahí, con dos cojones, torero.
 
Que se lo pregunten a los de la foto después de que vieran durante 12 horas, encaramados a la valla, “birdies”, “approachs”, algún que otro “bogey” y un “backspin”. Con esto no digo que los golfistas y sus “caddies”, si es que los llevaban, sean los culpables de que haya personas al otro lado de la valla muriéndose de hambre y privados de esperanza. Que ya veo a alguno agarrando el rábano por las hojas.
 
La foto no es demagogia, como dijo otro. La foto es lo que es, la vida misma, sencillamente. La vida es la oportunidad de tener una oportunidad o el infortunio de la imposibilidad.
 
Que nadie se llame a engaño, no es simple casualidad, a lo largo de la historia, la vida de unos muchos siempre ha estado dirigida por unos pocos. Y así va a seguir siendo.
 
Foto de José Palazón.

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