miércoles, 10 de septiembre de 2014

La condición humana

El ser humano es inconformista por naturaleza, es una característica de nuestro ADN. Sencillamente, forma parte de nuestra condición.
También tendemos a quejarnos, a renegar con cierta frecuencia; en León lo hemos visto durante los primeros días de este mes. Atizó el calor como prácticamente no lo había hecho en todo el verano, cayeron unas cuantas gotas de sudor por la frente y se vio algún que otro abanico que se consideró extraviado durante un tiempo.
 
“Ahora que llega el otoño empieza el verano” se oía en los supermercados y en los bares. “Yo prefiero el tiempo que hemos tenido hasta ahora”. Había que haberles escuchado hace unas semanas o, ahora, después de la que cayó el domingo. Porque, no esos mismos, pero otros bien que se quejaban del no verano que hemos tenido en esta santa tierra. No les faltaba razón.
 
Similar fue lo que les sucedió a aquellos que se incorporaron a trabajar después de sus vacaciones. Quejidos y lamentos. En muchos casos, el síndrome postvacacional empieza a hacer estragos antes de terminar el tiempo de holganza. Algo parecido a un drama.
 
Son de esos síntomas nuevos que dicen ser producidos por esta sociedad en la que hoy vivimos. Hace unos cuantos años nadie hablaba de algo parecido; ahora los psicólogos marcan unas pautas a seguir para evitar que el asunto se agrave.
 
Telediarios que informan alertando de estos síndromes que ahora nos aquejan a los humanos; mientras imagino a todos aquellos que desearían experimentar de nuevo, o por primera vez, el famoso síntoma.
 
Espero que, al menos, la mayoría tuviera la delicadeza de expresar dicho quebranto delante de otros que compartieran su desdicha.
Cuando no se tiene se desea; cuando se posee, en ocasiones, nos hastía y consume. Es un círculo vicioso que se retroalimenta constantemente.
 
Será porque no hallamos el trabajo perfecto, aquel que nos satisfaga por completo. Aunque seguro que, de lograrlo durante un tiempo, terminaríamos lamentando no tener mejores condiciones, da igual el carácter de las mismas. Así ha sido a lo largo de los siglos y así continuará siendo. Porque así somos nosotros.
 

Publicado en La Nueva Crónica el 10 de Septiembre de 2014

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