domingo, 31 de agosto de 2014

Mediaset y el mundial de baloncesto



Hace unos días pillaron a Amador Mohedano poniendo un tordo en la playa de Chipiona. Telecinco fue cagando leches (jamás mejor dicho) a cubrir tan notable suceso, el personaje y el evento bien merecían semejante cobertura.

Tratando de mantener el rigor que preside los sesudos programas de la cadena, no se les ocurrió otra cosa que llevar un artilugio que imitaba el escatológico gesto de tan ilustre personalidad. 

De este modo lo recoge la web de la cadena: "El vídeo de la semana ha sido el ‘defecator express’ de Amador Mohedano. Para hacerle homenaje por las risas provocadas, la empresa ‘Barroco cakes’ ha elaborado una tarta fondant que representa el momento exacto de la deposición. Los colaboradores, a carcajada limpia y en una regresión a la infancia, se han puesto a jugar con  la ‘caca’ de chocolate".

Tengo el permanente recuerdo de una infancia en la que jugaba con "caca" de chocolate o de la otra. ¡No te jode!

Mediaset, empresa propietaria de Telecinco y de otros cuantos canales televisivos, adquirió los derechos de retransmisión del mundial de baloncesto que se celebra en España. Aunque parece que la cobertura de tal evento no le seduce tanto como la excrementicia atención que le han dedicado a un suceso tan lamentable como bochornoso. 

Los aficionados al baloncesto creíamos haber sufrido todos las vejaciones posibles después de ver cómo son tratadas las retransmisiones de la ACB por parte de TVE pero, como si de un corolario de Murphy se tratara,  todo es susceptible de empeorar. Y ahí andamos todos, como furtivos, intentando enganchar algún enlace que nos permita ver el Francia-Brasil o el Argentina-Puerto Rico. 

Poco se va a poder hacer ya al respecto, pero al menos que le digan a Siro López que la línea de tres puntos hace tiempo que está a 6.75.

miércoles, 27 de agosto de 2014

El maldito contexto



Este país es un frenopático lleno de asquerosa caspa y repugnantes pensamientos típicos de siglos pasados. Conductas que parecían superadas pero que, desgraciadamente, aún habitan en el consciente de muchas personas de este país. 

Después de que una jueza de Málaga archivara la denuncia por violación de una mujer de esa ciudad por parte de cinco hombres; se abrió la veda para que la horda machista y misógina, que entre nosotros habita, sacara a relucir el más hediondo de sus repertorios. 

Poco tardó el alcalde de Valladolid, León de la Riva, en tomar protagonismo. Dijo el ínclito que le da “cierto reparo” meterse en un ascensor con una mujer ya que “a veces el fenómeno puede ser al revés. Imagina que hay una chica con ganas de buscarte las vueltas, se arranca el sujetador o la falda y sale gritando que le han intentado agredir”.   

Tampoco dejó pasar la oportunidad de dar un "útil consejo": "Hay veces que a las seis de la mañana una mujer joven tiene que cuidar por dónde va”.

Después pidió disculpas a quien se pudiera sentir ofendido, aunque previamente había dicho que sus declaraciones fueron sacadas de contexto. Manido recurso a utilizar después de que alguien te diga que la has pifiado. Finalmente manifestó que trataría de contenerse en el futuro. 

A fin de que León de la Riva no se sintiera solo, salió al ruedo García-Page (Alcalde de Toledo y Secretario General del PSOE en Castilla-La Mancha) diciendo que los dirigentes del PP "no saben hacer nada sin la chacha". Rematando la faena de este modo: "Lo cierto y verdad es que no pienso que Cospedal sepa pasar la aspiradora". 

Peyorativo, despectivo, sectario y machista. Antes de que saliera alguien a enmendarle la plana, también se disculpó: "No me duelen prendas. Me puedo haber equivocado, sobre todo porque no soy consciente de hasta qué punto se pueden sacar de contexto las cosas, sinceramente". 

De nuevo el recurrente contexto. Ese es parte el problema, que muchos de nuestros políticos están descontextualizados. Ellos son los que están fuera de lugar y sus manifestaciones, simplemente, expresan lo que piensan. 

Publicado en La Nueva Crónica de León el 27 de agosto de 2014

martes, 26 de agosto de 2014

El peso de los sueños



Dicen que la vida es sueño, que los sueños, sueños son. Que los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche. Que el sueño y la esperanza son los dos calmantes que la naturaleza concede al hombre. 

Que el sueño no es más que una muerte breve; y la muerte sólo un sueño prolongado. Que todo comienza con el ensueño de alguien. Que la posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante. Que nunca hay que desistir de un sueño; sólo hay que tratar de ver las señales que te lleven a él. 

Que todos los hombres sueñan, pero no del mismo modo. Los que sueñan de noche en los polvorientos recovecos de su espíritu, se despiertan al día siguiente para descubrir que todo era vanidad. Más los soñadores diurnos son peligrosos, porque pueden vivir su sueño con los ojos abiertos, a fin de hacerlo posible. 

Que un hombre que no se alimenta de sus sueños, envejece pronto. Que somos del mismo material del que se tejen los sueños, nuestra pequeña vida está rodeada de sueños. 

Los sueños pesan, nos arrastran. En ocasiones, hacen que puedan tomarnos por locos. Logran que dejemos atrás todo o gran parte de lo que tenemos con tal de conseguirlos. Nos persiguen del mismo modo que nosotros a ellos. La vida no se entendería tal como es si muchas personas no los hubiesen cumplido. 

Pueden tener tanta o más fuerza que la necesidad, nos empujan y nunca nos abandonan. Si acaso, somos nosotros quienes los apartamos. Los arrinconamos en un pequeño espacio de nuestra mente. A veces con el firme propósito de abandonarlos para siempre, pero ellos nunca ceden. Son fieles aunque su forma se modifique y eso hace que, en ocasiones, parezcan diferentes. 

Siempre conceden una segunda oportunidad para que podamos llevarlos a cabo. Nunca se debe renunciar a un sueño, aunque parezca imposible, o el remordimiento nos perseguirá eternamente.


miércoles, 13 de agosto de 2014

Imposible ser de otro modo




Los estereotipos entrañan mucho peligro y casi siempre son considerados verdades absolutas. Simplifican los argumentos. Agrupan, sin distinción, a países enteros, razas, religiones o profesiones. 

Dicho lo cual, asumo el riesgo que ello conlleva. Dicen de nosotros que somos testarudos, tercos, difíciles de convencer una vez que ya hemos tomado partido. Directos, incluso hasta rozar la impertinencia en algunas ocasiones, la falta de educación en otras. 

También dicen que somos fríos, cerrados, y que nunca abrimos la puerta de nuestra casa a un recién llegado hasta que éste no demuestre que es merecedor de nuestra confianza. También se cuenta que, una vez abierta, jamás la cerraremos a menos que nos sintamos traicionados. 

Evitamos los ambages y la adulación, llamamos a las cosas por su nombre aún a riesgo de terminar arrepintiéndonos. 

Hay quien argumenta que también somos emprendedores, que los retos rara vez nos asustan y que tenemos una gran capacidad para sobrevivir por contrarias que sean las circunstancias. 

Ignoro si todo esto es cierto y, si así fuera, desconozco si la gran mayoría de los leoneses somos así. El caso es que, de ser veraz todo lo que cuentan sobre nosotros, uno concluye que es imposible ser de otro modo. 

Soportamos largos días de invierno, con sus correspondientes noches. Convivimos con el frío, la nieve, la lluvia, el viento y, en ocasiones, la niebla. Aún así, hacemos gala de nuestro frío, porque como él no hay ninguno. Basta con abrigarse bien y echar a andar. 

Tratamos de ponerle al mal tiempo buena cara, a pesar de rozar muchos días el hartazgo. 

Siempre nos acompaña nuestra mítica “chaquetina” por si refresca en las noches de verano. También somos previsores, son unos cuantos siglos de experiencia. Y éste está siendo uno de esos veranos.

Días de lluvia, truenos, relámpagos, frío, menos luz de la habitual. El otoño habitando en el cuerpo del verano. Luego vendrán días de octubre que nos recuerden a los que no tuvimos en julio. 

Dicen que el hábito hace al monje. Sin lugar a dudas, el clima forja el carácter. El nuestro no puede ser de otro modo.

Publicado en La Nueva Crónica de León el 13 de agosto de 2014

domingo, 3 de agosto de 2014

De vuelta a la vida de siempre




Esa manía de escupir hacia arriba buscando desafiar a la gravedad. Pasados los 40 deberían estar prohibidas las sentencias y las frases lapidarias; tales, únicamente se justifican por falta de experiencia al no haber recorrido lo suficiente. Quizás atrevimiento. O una falta de respeto a la vida, a la vivida y a la que queda por llegar. 

Deberíamos haber aprendido tanto como para no cometer semejante error. Como para no creer que podemos adivinar el futuro o como para no pensar que somos los absolutos dueños de nuestro destino. 

Me pasó hace cuatro años, tengo la disculpa de que, por entonces, veía la frontera de los 40 a cierta distancia. Después de un proceso duro y complejo, decidí bajar la pizarra al trastero y colocarla en el estante más alto. Lo hice con el pleno convencimiento de que no volvería a sentarme en un banquillo profesional. Que aquella época, por circunstancias que no vienen al caso, había quedado atrás.

Hoy, vuelvo a la carretera. Vuelvo a alejarme de los míos, de nuevo meteré parte de mí casa en unas cuantas maletas y perseguiré aquel sueño que un día parecí olvidar.