miércoles, 12 de marzo de 2014

Antología del disparate



Si el genial Berlanga viviera, seguramente no daría abasto intentado reflejar los disparates que continuamente se suceden en este tiempo que nos ha tocado vivir. Y es que, la realidad cercena a diario la ficción. Ahí va un ejemplo.

La oferta, a priori,  no puede resultar más tentadora: piso de 80 metros cuadrados a precio de saldo, 26.227€. Una ganga. Cuatro dormitorios, salón-comedor, cocina, cuarto de baño y hall. Toda una bicoca. 

Bien es cierto que no se trata de un solar céntrico ni de nueva construcción, pero se ofrece por un tercio de su valor de mercado. Vamos, para que a uno se lo quiten de las manos. 

Como no existe chollo que no tenga un “pero”, éste no iba a resultar una excepción. El piso se vende con inquilinos dentro. Ya se sabe, hay ofertas de viviendas para reformar, otras se ofrecen amuebladas, en primera línea de playa o con vistas a un jardín. Esta lleva okupas. 

A pesar de las excelentes condiciones económicas propuestas, parece que el ofrecimiento no ha suscitado interés real alguno. Lógico, la oferta está mal planteada. 

Según la propone Bankia, propietaria del inmueble, difícilmente aparecerá un comprador. Por el contrario, si existiera el compromiso de que los nuevos dueños dispondrían sin condiciones del dormitorio de matrimonio. Si se explicara que la abuela okupa zurce, la madre prepara unos excelentes potes, el padre es un manitas y el hijo, aunque mal estudiante, es un chaval bien dispuesto; la cosa cambiaría considerablemente. 

Analizado con seriedad, el asunto tiene poca gracia y evidencia las carencias de un sistema que cada vez presenta más fugas. Personas que se ven en la necesidad de ocupar un piso que no es suyo y propietarios que poco o nada pueden hacer para desalojarlo. Un laberinto de compleja solución. 

Lo más llamativo de todo es que Bankia oferte el piso en semejantes condiciones y que pueda albergar la esperanza de que un particular se haga cargo de idéntica situación por muy ventajosas que resulten las condiciones económicas. 

Es una lástima, a buen seguro que la mordaz ironía de Berlanga nos hubiera ilustrado debidamente. 

Publicado en La Nueva Crónica de León el 12 de Marzo de 2014

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