miércoles, 12 de febrero de 2014

Un minuto para la historia



En mayor o menor medida todos somos pretenciosos. Nos gusta presumir, aunque sea un poco, de lo que sentimos como propio. Es lo que voy a hacer yo hoy, si bien no todo va a ser mirarse al ombligo. 

A la gente de baloncesto nos gusta fardar de la Copa del Rey, motivos tenemos para ello, y más después de presenciar la final del pasado domingo.

Siempre hemos llevado a gala el ambiente que allí se respira, ya sea en el campo o en la calle. Las aficiones animan sin descanso, cánticos, bailes, risas, algarabía y fiesta, mucha fiesta. Se puede comprobar en las plazas o en los bares; bufandas del Real Madrid, camisetas de Baskonia o gorras del Barça se mezclan con la indumentaria de Valencia, Gran Canaria o Zaragoza. Y Málaga no fue una excepción, muy al contrario.

El colofón a la fiesta lo puso la final, un choque brutal entre dos transoceánicos, dos de las mejores plantillas del continente. Una lucha de poder a poder, un intercambio de golpes sin descanso que pareció decidido a falta de un par de minutos cuando el Barcelona estaba a punto de besar la lona, pero que nos dejó un desenlace de hemeroteca. 

Las apuestas casi no preguntaban sobre el ganador, sino por la diferencia que el Real Madrid obtendría al final o los minutos que el Barcelona sería capaz de aguantar. Muchos parecimos olvidar que, al igual que el Madrid, el Barça está confeccionado para ganarlo todo. Ya se encargaron ellos de recordárnoslo. 

El minuto final quedará archivado en la memoria colectiva, será un minuto para la historia, un regalo que únicamente puede ofrecer el baloncesto; un deporte en el cual la depresión limita con la euforia. 

A pesar de ello, no conviene perder la perspectiva. El Real Madrid ganó por 23 y 32 a Gran Canaria y CAI respectivamente; el Barcelona por 42 a Tenerife. Esos marcadores nos trasladaron a otra época, pareció una Copa de las de hace mucho tiempo, cuando apenas había lugar para la sorpresa. 

Si bien duelos como los del domingo nos hacen sentir orgullosos, conviene recordar que el baloncesto es más que Real Madrid y Barcelona, aunque a veces parezca que no existe vida más allá.

Publicado en La Nueva Crónica de León el 12 de febrero de 2014

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