jueves, 20 de febrero de 2014

Extrañas desapariciones



Ante la imposibilidad de que Iker Jiménez resolviera el asunto, el FBI envió a un nutrido grupo de especialistas para que desentrañara las extrañas desapariciones que han venido ocurriendo en León en lo que llevamos de crudo invierno. 

Son varios los vecinos, tanto de la capital como de su alfoz, de los que no se tiene noticias desde hace varias fechas. Unos salieron a trabajar, algún otro fue a por tabaco, se sabe de uno que había quedado con unos amigos para tomar unos vinos. Casos diferentes, un patrón común, todos iban en coche. 

La policía no encontró pruebas que dieran con el autor de tales desapariciones y la científica usó todo su instrumental con el mismo resultado. 

Drama y angustia a partes iguales, durante las primeras semanas el personal apenas salía la calle. Eso fue hasta que se llegó a la conclusión de que no había riesgo alguno para los peatones. Que el peligro únicamente lo corrían aquellos que fueran motorizados y pudieran despistarse por algún motivo ajeno a las atenciones que obliga la carretera. 

Cuando el detective Smith le preguntó a la señora Angustias por lo que había visto desde la ventana de su casa, aquella de la que no se despega desde que amanece bien temprano, todos empezamos a respirar aliviados. 

Relató haber visto cómo un Seat Panda, una Chrysler Voyager y un Mercedes de alta gama sobre el cual no supo especificar modelo, habían sido engullidos por un enorme bache que hay en la Calle de Riosol. Cuando Smith le interpeló por la dirección hacia la que circulaban esos vehículos, ella contestó seria y escuetamente: “Pa´allí y pa´aca”. 

La ciudadanía pareció quedar satisfecha con las pesquisas realizadas, aunque varios vecinos, de esos que siempre hay, dijeron que para eso no hacía falta haber traído a los americanos. Que hubiera bastado con preguntárselo a ellos. 

Las autoridades, en un reciente bando municipal, dicen no poder comprometerse con la fecha en la que puedan tapar los citados agujeros, los cuales han proliferado por la ciudad como si de una epidemia se tratara; y que, a partir de ahora, si alguno desaparece será porque quiere. 

Nota: este texto estaba destinado a publicarse en La Nueva Crónica de León el próximo jueves 26 de Febrero, pero una filtración lo ha impedido. Después de varios meses sin tapar los baches, el ayuntamiento los ha cubierto hoy.

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