miércoles, 26 de febrero de 2014

Experimento Évole



Jordi Évole no suele dejar indiferente a nadie, el pasado domingo, 23 de Febrero, no fue una excepción; muy al contrario. 

Llevaba semanas anunciando “Operación Palace”, un documental sobre el intento de golpe de estado que tuvo lugar en 1981. Prometía contar la historia de un modo completamente diferente al conocido hasta ese momento. Sin duda, lo logró. 

Fue tal la expectación que el programa obtuvo una media de 5.229.000 espectadores y 6.229.000 (27.5% de cuota de pantalla) durante su minuto de oro. Las redes sociales fueron un hervidero durante la emisión, al finalizar se produjo el incendio.

Algunos quedaron con las vergüenzas al aire dando credibilidad al falso documental mientras éste estaba en antena. Otros aseguraron no morder el anzuelo en ningún momento. Muchos se mostraron ofendidos por sentirse engañados o porque entendieron que esos son asuntos con los que no se debe jugar. El resto halagó la arriesgada iniciativa. 

Genialidad, pérdida de credibilidad, frivolidad o ejercicio de reflexión. También hubo quien le acusó de falta de originalidad, al comparar su documental con “La guerra de los mundos” de Orson Welles o con “Operación Luna” de William Karel. 

Yo no sentí herida mi sensibilidad, ni consideré que hubiese perdido el tiempo al reconocer que todo aquello había sido una farsa. También es cierto que me senté frente al televisor esperando algo muy diferente.

El programa tenía dos formas de finalizar: explicar el sentido de aquel experimento, como así fue, o dejar que los datos de aquella conspiración calaran en la opinión pública. 

Qué hubiera pasado de haber elegido la segunda opción, cuáles hubieran sido las consecuencias y hasta dónde hubiese llegado la onda expansiva. Sin duda alguna, se hubiera convertido en un fenómeno incontrolable por mucho que, días más tarde, el propio Évole saliera a desmentirlo una o mil veces.

Desde mi punto de vista ha sido un ejercicio constructivo que invita a poner todo en cuestión. ¿Cuánto de lo que nos cuentan es verdad? ¿Qué quieren que sepamos y por qué? Y, sobre todo, cuán fácilmente manipulables somos. Inquietante. 

Publicado en La Nueva Crónica de León el 26 de Febrero de 2014

viernes, 21 de febrero de 2014

Furor por el curling




Ya no somos lo que éramos, ni de lejos. Probablemente porque nunca fuimos quienes creímos ser. Siempre parecimos sobrados de recursos; bastaba una mirada, un guiño. Todo parecía tener sentido por muy surrealista que pareciera.

Ayer fue diferente, en esencia idéntico, pero extraordinariamente distinto. Como cada jueves, nos juntamos varios alrededor de una cerveza. El principio resultó cotidiano, temas variados, diferentes opiniones, un jueves más, otra jornada, todo seguía su curso. Hasta que apareció una televisión.

Palidecí, empecé a no entender nada, y puedo jurar que intentaron explicármelo. Los miraba y no era capaz de comprender. De repente, a mi lado apareció un noruego, un sueco, un par de ingleses y un suizo. Los tipos del barrio de San Claudio convertidos, al instante, en profesionales jugadores de curling; acojonante.

Comenzaron a hablar de estrategia, de efectos, de puntos, de entradas al igual que en el beisbol (como si ese fuera el más común de los deportes para un español). Decían haberse enganchando, que tenía su cosa, que era entretenido. Como los dardos o las competiciones de vela. ¡Mátame, camión!

Me hablaron de un Canadá- Alemania y de un Noruega- Reino Unido (creo), emocionantes partidos, con el alma en vilo y el corazón en un puño. Somos mucho de chanza y vacile, hay que escrutar el ambiente y evitar ser el blanco de la guasa. Ni un resquicio de eso, todo muy profesional.

Únicamente acerté a hablar de los ojazos de la inglesa, parecieron ofendidos por un comentario tan superficial. Estaban metidos en su papel, comentando la estrategia, valorando cuál debía ser el mejor modo de evitar que las contrincantes tomaran ventaja. 

Fami me hablaba de las piedras que se utilizan en este deporte, las cuales únicamente se pueden conseguir en un pueblo de Escocia. Materiales, precio, no daba crédito, y eso que pensaba que lo había visto y oído todo. Hasta que llegó el momento en el que una de ellas pidió tiempo muerto. “¡No jodas!, ¿en el curling se pueden pedir tiempos muertos?”

Al instante todos me miraron inquisitoriamente. No quise preguntar por el origen de las escobas, me bastó con oír a Veloso hablar sobre direcciones y fuerzas de frotamiento. 

Todos parecieron satisfechos con el desarrollo y conclusión de la partida, a mi me bastó con comprobar que la chica de los ojos bonitos era la mejor de todas. Siempre he tenido un sexto sentido para detectar el talento.

jueves, 20 de febrero de 2014

Extrañas desapariciones



Ante la imposibilidad de que Iker Jiménez resolviera el asunto, el FBI envió a un nutrido grupo de especialistas para que desentrañara las extrañas desapariciones que han venido ocurriendo en León en lo que llevamos de crudo invierno. 

Son varios los vecinos, tanto de la capital como de su alfoz, de los que no se tiene noticias desde hace varias fechas. Unos salieron a trabajar, algún otro fue a por tabaco, se sabe de uno que había quedado con unos amigos para tomar unos vinos. Casos diferentes, un patrón común, todos iban en coche. 

La policía no encontró pruebas que dieran con el autor de tales desapariciones y la científica usó todo su instrumental con el mismo resultado. 

Drama y angustia a partes iguales, durante las primeras semanas el personal apenas salía la calle. Eso fue hasta que se llegó a la conclusión de que no había riesgo alguno para los peatones. Que el peligro únicamente lo corrían aquellos que fueran motorizados y pudieran despistarse por algún motivo ajeno a las atenciones que obliga la carretera. 

Cuando el detective Smith le preguntó a la señora Angustias por lo que había visto desde la ventana de su casa, aquella de la que no se despega desde que amanece bien temprano, todos empezamos a respirar aliviados. 

Relató haber visto cómo un Seat Panda, una Chrysler Voyager y un Mercedes de alta gama sobre el cual no supo especificar modelo, habían sido engullidos por un enorme bache que hay en la Calle de Riosol. Cuando Smith le interpeló por la dirección hacia la que circulaban esos vehículos, ella contestó seria y escuetamente: “Pa´allí y pa´aca”. 

La ciudadanía pareció quedar satisfecha con las pesquisas realizadas, aunque varios vecinos, de esos que siempre hay, dijeron que para eso no hacía falta haber traído a los americanos. Que hubiera bastado con preguntárselo a ellos. 

Las autoridades, en un reciente bando municipal, dicen no poder comprometerse con la fecha en la que puedan tapar los citados agujeros, los cuales han proliferado por la ciudad como si de una epidemia se tratara; y que, a partir de ahora, si alguno desaparece será porque quiere. 

Nota: este texto estaba destinado a publicarse en La Nueva Crónica de León el próximo jueves 26 de Febrero, pero una filtración lo ha impedido. Después de varios meses sin tapar los baches, el ayuntamiento los ha cubierto hoy.

lunes, 17 de febrero de 2014

Suiza y las pelotas de goma





Me encantan las tertulias políticas, están tan de moda como las del corazón o las futbolísticas. Diferentes contenidos, un poco más de demagogia pero la misma jaula de grillos cuando la cosa se pone tensa. Ya sea la nueva novia de Paquirrín, un posible penalti a Cristiano o el déficit de tarifa, barullo a la vista. 

El caso es que, hace unos días oí cómo un reputado tertuliano mostraba su indignación sobre la decisión suiza, aprobada en referéndum, de restringir la entrada de trabajadores en su país. Parece que se impondrán cuotas al acceso de éstos, afectará a los que cruzan periódicamente la frontera suiza para trabajar, a los demandantes de asilo y a trabajadores de terceros países. 

Argumentaba que dicha decisión vulneraba los acuerdos de libre circulación y apoyaba cualquier decisión sancionatoria que pudiera tomar la Unión Europea contra Suiza. 

Días antes, el mismo individuo, había justificado la acción de los guardias civiles que dispararon pelotas de goma contra los inmigrantes que intentaban llegar a nado a Ceuta. Muchos de ellos amarrados a flotadores hechos con botellas de plástico. Ya son 15 los muertos. 

Hablaba sobre proteger las fronteras, sobre la necesidad de impedir que esta gente venga aquí a quitarnos lo que es nuestro. Esto último amparado en una sesuda reflexión, pero tras desnudar el argumento quedaba en algo tan simplista como eso.  
Paradoja, doble moral. Ciudadanos de primera a los que nos restringen la entrada en un país para trabajar en él frente a animales que cruzan a nado el estrecho, vete a saber con qué perversa intención. 
 
El ministro del Interior, tras dejar en evidencia al delegado del Gobierno y al director de la Guardia Civil quienes habían negado los hechos, argumentó que las personas que intentaban llegar a la frontera mostraron una actitud violenta. Pido perdón de antemano, tiene cojones la cosa. ¿Cómo se espera que reaccione una persona que está nadando en el mar, luchando por salvar la vida y a la que están disparando? 

Hace tiempo que algo no funciona en este mundo, y esos somos nosotros.