miércoles, 6 de febrero de 2013

Cuando te lo ponen a huevo


Voy a dejar al margen preámbulo alguno y empezaré con un ejemplo. Imagino una sala de cualquier juzgado de este país donde se esté llevando a cabo un proceso contra un conductor que circulaba a 200 kilómetros por hora y además superaba la tasa permitida de alcoholemia.

Durante el juicio, el acusado, en un repentino ataque de sinceridad le ofrece al juez la posibilidad de confesar un par de crímenes cometidos entre dos de los peajes de la autopista. A lo que su señoría viene a responder que ese no es el caso por el que se le está juzgando y que aquel no es el lugar adecuado. 

Algo parecido ocurrió hace unos días durante el juicio que se está llevando a cabo con motivo de la Operación Puerto. Durante el interrogatorio a Eufemiano Fuentes, éste le dijo textualmente a la jueza: “Si usted me lo pide, señoría, le identifico todos los códigos de las bolsas de mis clientes”. 

A lo que ella respondió: “No, no se lo voy a pedir. En este punto prevalece el derecho de la defensa a no contestar, y yo no le voy a pedir que lo haga”. Tras esto, el cuerpo me pide poner un millón de emoticonos seguidos y dar por concluido el post.

No estudié derecho, y a la vista de lo que se observa en este país bien que hice. Seguro que la decisión de la juez se ajusta a la ley; pero, desde el punto de vista de un profano, el sentido común debe estar por encima de cualquier norma. 

Lo que en esas bolsas debe haber..... ríete de las de Julián Muñoz. Se rumorea que hay ciclistas, futbolistas, boxeadores, atletas y tenistas. Los cimientos del deporte mundial en avanzado proceso de aluminosis.

Otro motivo más que te obliga a reflexionar. Cavilación que prefiero dejar para cualquier tarde de cañas, no vaya a ser que mi desconocimiento en materia legal me lleve a traspasar los límites de lo permitido.