martes, 22 de enero de 2013

El valor del honor


Pensaba ironizar con el asunto, pero hubiera sido sumamente mezquino por mi parte. Resulta curioso ver cómo funciona este mundo, la repercusión que tiene el escándalo, los sucesos luctuosos o las catástrofes. Debe ser una condición inherente al ser humano. Corremos a dar una mala noticia y, por el contrario, las buenas quedan aisladas en el desván de nuestra memoria. 

Es suficiente con ver un día el telediario, un drama tras otro y la realidad superando constantemente a la ficción. Las buenas, si es que las difunden, allá al final, cuando el personal se ha quedado frito; no se vayan a enterar de que pasan cosas gratas en el mundo.

No salvó la vida de nadie ni arriesgo la suya en beneficio de otro, pero la historia de Iván Fernández Anaya merece ser contada. Es un joven corredor vitoriano de campo a través que el pasado 8 de diciembre disputó el Cross Internacional de Burlada, donde el favorito era el keniata Abel Mutai, reciente medalla de bronce en los JJOO de Londres en los 3.000 obstáculos.  

Cuando apenas quedaban cien metros el keniata iba en primer lugar y el vitoriano tras él, a unos pocos segundos. Mutai se detuvo pensando que había llegado a la meta, incluso llegó a saludar al público. Cuando Fernández Anaya se dio cuenta de lo que estaba haciendo su rival, en lugar de superarlo le indicó que debía seguir y prácticamente le llevó hasta la meta ante la desorientación del keniata.

“Me salió del alma. No me pareció ético ganar en esas circunstancias, no era una victoria que me perteneciera y no dudé en hacer lo que hice”, explica. “Según con quien hable, me dan la enhorabuena por la actitud deportiva o me insisten en que debiera haber ganado, porque reconocer el circuito es parte también de la carrera, me dicen. El caso es que yo me siento bien con lo que hice, y eso es lo verdaderamente importante”, añade. 

No hubiera hecho nada ilegal, nadie habría podido desposeerle del triunfo, pero su ética estuvo por encima de la victoria. Todo eso después de 10 kilómetros en las piernas y con el corazón bombeando a 180 pulsaciones por minuto. 

Si uno busca en Google su nombre no encontrará ninguna entrada en español (a excepción de su blog) dentro de la primera página, tienen que pasar 18 noticias para localizar una referencia. Por el contrario, muchos medios extranjeros se hicieron eco del acontecimiento. 

En días como los que vivimos, pequeños gestos deberían ayudar a construir una conciencia colectiva. No estaría de más que todos reflexionáramos sobre el hecho de que no se puede lograr la victoria, en el ámbito que sea, a cualquier precio.