lunes, 7 de octubre de 2013

La hazaña de Ruggles



Que un chico de 16 años gane el concurso de triples de la ACB da lugar a decenas de interpretaciones. Algunas de ellas catastróficas, casi apocalípticas. Otras no llegan tan lejos pero dejan en mal lugar a la liga, aunque también hubo unas cuantas que alabaron el nivel del concurso y la calidad y rapidez en el tiro que demostró Josh Ruggles.

Ruggles juega en la Wheaton Academy de Chicago y desde el pasado mes de Agosto posee el récord de triples anotados en cinco minutos, 135 de 147 intentos. Una salvajada. El joven Josh lanza unos 3.000 tiros a la semana y cuando no tiene colegio dedica 4 o 5 horas a tirar triples. La afición le viene de bien joven, ya que cuando tenía 18 meses empezó a tirar en una canasta de plástico para bebés. 

Analizando el concurso del pasado sábado, no sería descabellado afirmar que probablemente haya sido el de mayor nivel de la historia de la competición. Casi todos los participantes superaron los 20 puntos en sus respectivas eliminatorias. 

Ruggles anotó 21 puntos en su primera serie, pero hubiera quedado eliminado si se hubiese encontrado con Eriksson (23) o Corbacho (25). Mientras que hubiera empatado de haberse enfrentado a Carroll o Rafa Martínez. 

En la semifinales Ruggles anotó 18 frente a los 17 de Nocioni, en la otra eliminatoria Corbacho perdió ante Carroll, 23 a 24. La final fue apoteósica, Ruggles y Carroll igualaron a 25. Y en el desempate, el joven americano anotó 14 puntos en 30 segundos por los 12 del jugador del Real Madrid. 

Apenas se inmutó al ganar, quizás porque sabía que no podía llevarse el cheque de 4.000€ con el que se premia al ganador y estuviese ocupado pensando qué hacer con los 600 kilos de plátanos de Canarias cortesía del patrocinador. Aunque también pudo ser porque había visto el “ladrillo” que la ACB otorga como trofeo. 

En cualquier caso, no dudo en afirmar que lo de Josh Ruggles ha sido una hazaña. Estamos ante un chico de 16 años, sin costumbre de competir en citas deportivas de primer nivel, ni en  grandes pabellones con la presencia de miles de aficionados. Demostró una mecánica de tiro rápida y efectiva, pero sobre todo un nivel de concentración y madurez que ya desearían para sí muchos profesionales.

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