miércoles, 9 de octubre de 2013

Cuando nos creíamos los más listos



Muchos se quedaron en el detalle, en lo superfluo, en el “relaxing cup”. A otros les dio por decir, y cito textualmente, que “los miembros del COI son unos corruptos y unos vividores”. Y que la elección de la sede olímpica es un “mamoneo y una pantomima”. 

No vamos a obviar que la intervención de Ana Botella fue un esperpento aunque, sinceramente, no creo que ese fuera el motivo por el que Madrid no recibió los Juegos Olímpicos de 2020. 

Hay unos cuantos deportistas que nos han acostumbrado realmente mal: Nadal, Márquez, Gómez Noya o las selecciones de fútbol, baloncesto o hockey sobre patines. Compiten, ganan y son un ejemplo. Nos hacen sentir orgullosos y a veces nos invitan a perder la perspectiva.

Hubo un tiempo, del cual no hace tanto, en el que vivimos deportivamente acomplejados. Creyendo disponer de más de lo que terminábamos demostrando. Ahora no, somos españoles y menos Eurovisión lo ganamos todo. Paradójicamente, en el extranjero no nos perciben con la misma imagen. 

Seguramente, en la decisión de los miembros del COI, subyacía la vergüenza que debe sentir cualquier persona con dos dedos de frente por lo sucedido en la Operación Puerto y su posterior sentencia. Si a esto le añadimos lo que para la revista The Times ha sido uno de los mayores escándalos del siglo XX en el deporte, podemos llegar a la conclusión de que Madrid se quedó sin Juegos porque Alberto de Mónaco nos tiene manía.

En los Juegos Paralímpicos de Sydney 2000, España ganó la medalla de oro en baloncesto con sólo 2 de los 12 jugadores con alguna discapacidad. Se descubrió el pastel y ahora, trece años después, conocemos la sentencia. De los 19 imputados, únicamente ha sido condenado a pagar una multa de 5.400€ el expresidente de la Federación Española de Deportes para Discapacitados Intelectuales (FEDDI). Mientras que al resto se les han retirado los cargos. 

La pugna por ser sede olímpica, la posterior decepción y sus repercusiones llenaron las portadas de los principales periódicos nacionales. Hoy hay que rebuscar para encontrar una noticia que mañana estará en la basura. 

Quizás lo mejor sea seguir pensando que Alberto de Mónaco nos tiene enfilados o que es una conspiración judeo-masónica. Como cuando aparecía el árbitro que nos robaba en cuartos. Si ya me lo decía Silverio: “En este país la culpa siempre es de otro”.

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