sábado, 28 de septiembre de 2013

Todos somos contingentes, pero tú eres necesario



Traje de luces, el capote sobre el antebrazo izquierdo y la montera en su mano derecha mientras saluda al respetable. Sólo le faltó eso a la escena que protagonizó ayer Messi cuando hizo el paseíllo para entrar en el juzgado y declarar ante el juez por la causa que tiene abierta por un presunto delito contra la Hacienda Pública. Quizás no fue ataviado de tal guisa porque los gritos no fueron los de “Torero”, sino “Campeón” o “Presidente”

Imagino a Bárcenas desde la cárcel de Soto del Real pensado por qué, en lugar de político, no se hizo futbolista. A tenor de lo visto ayer, para algunos no es lo mismo defraudar si vistes traje y corbata que si vas en pantalones cortos y le pegas patadas a un balón.

Tiene su lógica, los políticos no hacen más que darnos disgustos. Nos meten en líos de los que luego no son capaces de sacarnos y después, para salir del entuerto, aseveran que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Resumiendo, nos quieren hacer sentir culpables mientras piensan que somos idiotas. 

Sin embargo, un futbolista es otra cosa. Es un  tipo que nos saca de la rutina diaria y durante hora y media nos ayuda a olvidar todos los problemas que nos crean los políticos. Es una especie de psicólogo pero en pantalón corto. Poco importa que no pague sus impuestos o que vaya a 220 por la M30. 

Los comentarios que ayer hicieron algunos no tuvieron desperdicio: “A mí me da igual que defraude, yo soy del Barça”, “Estoy aquí para apoyarle, que el chico necesita mucho ánimo en este momento”, “Los políticos, esos sí que son unos chorizos”, “Él no tenía ni idea de lo que pasaba, lo había dejado todo en manos de su padre”. Ojiplático, el espíritu de Lola Flores encarnado en el astro argentino.

Y así vamos pasando los días en este bendito país, sin tiempo para aburrirnos y sin lugar para el asombro. Al fin y al cabo amanece, que no es poco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario