viernes, 1 de marzo de 2013

Siempre fue mejor ir de camping


Si exceptuamos sentados debajo de una sombrilla mientras contemplamos el mar y la brisa acaricia nuestro rostro disfrutando de la compañía de una nevera llena de cervezas, hay pocos sitios en los que uno se encuentre también como en casa. 

Deseas ardientemente ir de vacaciones, pero casi siempre nada más regresar dices: “¡Joder, cómo en casa no se está en ningún sitio!”. 

Los hoteles suelen tener un excelente nivel, cada vez mejor, pero deberían cuidar algunos pequeños detalles que no pasan desapercibidos para un tipo tan quisquilloso como yo. 

Todo empieza al deshacer la maleta e intentar colgar la ropa en las perchas. Esas mismas que están diseñadas para que no las afane nadie, pero que a veces necesitas de un milagro para descolgarlas de esa estructura metálica que está fijada a la barra. Y si quitarlas es complicado, qué decir de ponerlas.

Después hay dos detalles en el baño con muy mala baba, uno es la media mampara. Esa que está diseñada para que toda el agua termine en el suelo. Quién sería el ingeniero. Y la ausencia de escobilla, eso es una humillación en toda regla. Si te quedas una noche no pasa nada, porque será imposible coincidir con la señora de la limpieza. Ahora bien, como no sea así hay miradas que lo dicen todo. 

Por último hay dos elementos que no me gustaría dejar de citar: el cartel de no molestar y las ocho lámparas de la habitación. El primero debió diseñarlo el mismo que el de la mampara. Cada vez que abres la puerta tienes que agacharte para recogerlo del suelo. ¿No podrían estudiar algún tipo de soporte diferente? Con la de enfermedades que se han curado y para esto aún no han encontrado una solución.

Lo de las lámparas es un remake constante de Poltergeist, puedes pasarte un mes entero allí que siempre encenderás o apagarás la que no quieres. Para esto les doy yo la solución, que pongan unas etiquetas encima de cada pulsador aunque estén escritas a mano y se acabó el problema. De las tarjetas magnéticas hablaremos otro día, es un asunto que merece un post entero.

Si ya lo dice mi padre: “Siempre fue mejor ir de camping”.  

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