lunes, 21 de enero de 2013

Del Lazarillo de Tormes a Al Capone


Estoy pensando detenidamente en cambiarle el nombre al blog, la idea que me ronda es titularlo: “De todo menos baloncesto”. Y es que, últimamente escribo de cualquier otra cosa menos de ello. Eso supone las últimas 24 entradas, desde finales de Octubre. 

Hace unos días me decía un amigo que parecía enfadado con el mundo. Nada más lejos de la realidad, con el mundo no me pasa nada. Seguramente se viva mucho más feliz sin hacerse preguntas, sin leer los periódicos y sin interesarte por nada de lo que pasa; como si lo que ocurriera sólo fuera con el de enfrente. Tiene que ser una receta cojonuda, te levantas como si todos los días hiciera sol, te tomas un zumo de naranja, sólo escuchas música y lees la prensa deportiva; y si de refilón te alcanza alguna noticia desagradable y que no es de tu incumbencia haces como que está pasando en América Latina. 

A mí me interesa la política, y me interesa porque me afecta. Porque las decisiones que se toman influyen en la sanidad y la educación pública, en la construcción de carreteras, de pabellones deportivos o bibliotecas. Entre otros cientos de cosas. Me interesa porque afecta al bienestar de las personas. Y nos guste o no, así es.

Me incumbe porque si la sanidad y la educación pública pierden calidad cada día tendremos una sociedad más injusta. Me atañe porque nos piden esfuerzos y ellos continúan con sus privilegios, les quitan el 5% del sueldo a los funcionarios y les birlan la extra, no actualizan las pensiones a los jubilados, aplican las tasas judiciales, suben el IVA, el IRPF y aprueban una amnistía fiscal, los niños tienen que llevar el tupperware al colegio y sus padres pagar porque les calienten la comida. Mientras ellos comen primero, segundo, postre, bebida y café por 3.55€. 

El sistema no se sostiene, nos dicen. ¡Nos ha jodido! Si os lo estáis llevando a manos llenas. Sobres repletos con el dinero que nos roban. Y a la pregunta del periodista con decir: no me consta, no he venido a hablar de eso o un, hoy no toca; es suficiente para zanjar el asunto. Aquí no dimite ni el Tato y de devolver lo afanado e ir a la cárcel ni hablamos. Ninguna responsabilidad, sí, la de Garzón, condenado en el caso Gürtel por prevaricación e inhabilitado durante 11 años para el cargo de juez. Tiene cojones el asunto, después llamamos repúblicas bananeras a otros países.

Luego llega Duran i Lleida y llama vagos a los extremeños y a los andaluces por lo del PER, mientras la corrupción dentro de su partido le ha costado 5 millones de euros a los contribuyentes. Tranquilo, que hacienda somos todos. Ya nos hacemos cargo nosotros. El sistema protege sus desvergüenzas y a nosotros nos deja al raso.

Estamos en crisis, así es. En una crisis galopante de valores y de integridad. Donde vale todo y al querer justificar lo imposible no se ponen ni colorados. Y si alguno anda en aprietos ya le buscamos un buen acomodo en alguna multinacional.


Qué país, chico. Del Lazarillo de Tormes a Al Capone, de la picardía al latrocinio. Todos estos fulanos que dilapidan y desmantelan lo público, pero se aprovechan de ello, bien harían en escarbar en la laxitud de sus miserables conciencias a ver si encuentran un resquicio de dignidad. Presenta mal aspecto la orina del enfermo, o sucede algo realmente extraordinario o tendré que cambiarle el nombre al blog.

2 comentarios:

  1. Perdón por la expresión, pero ¡Jodee, Félix!.

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  2. Enhorabuena!!! Lo has descrito con claridad meridiana. La pregunta es si nos merecemos lo que tenemos...

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