lunes, 3 de diciembre de 2012

Va a ser verdad que no hay pan para tanto chorizo.


“Toda persona es inocente, hasta que se demuestre lo contrario”, eso dice el derecho internacional.  

Esta mañana han detenido a Díaz Ferrán, ex presidente de la CEOE,  junto a su socio y a otras siete personas, por presunto alzamiento de bienes, blanqueo de dinero e insolvencia punible. Hace varios días imputaron en Sabadell a varios cargos políticos, entre ellos su alcalde, y varios concejales, además de algunos constructores por presunto tráfico de comisiones, especulación urbanística y cobro de comisiones.

Hace un par de meses detuvieron al alcalde de Ourense y al de Boqueixón, además de a otras 11 personas, por presunto tráfico de influencia, alzamiento de bienes, blanqueo y cohecho. El alcalde de Lugo sigue imputado por presunto tráfico de influencia y cohecho. 

En Andalucía fueron encarcelados varios ex altos cargos de la Junta por el caso de los ERE fraudulentos. En Valencia fueron juzgados el presidente de su comunidad y varios altos cargos por el caso Gürtel, otros miembros de la trama han estado en la cárcel por presunto cohecho, tráfico de influencia, fraude fiscal, blanqueo de capitales, asociación ilícita y falsificación documental.

El yerno del Rey y su socio están acusados por presunta corrupción política, estimando Hacienda en más de 16 millones de euros el dinero recaudado por la trama. El caso Millet desfalcó más de 35 millones del presupuesto del Palau de la Música Catalana. En la operación Pitusa hubo 88 detenidos -entre ellos 15 empleados públicos- en una red de robo y tráfico de datos confidenciales de la administración, con centro en Barcelona y actividades extendidas por 11 comunidades autónomas.

El Presidente del Poder Judicial costeó con dinero público 30 viajes a la Costa del Sol. El Caso Berzosa, el de la Cooperación, Alcorcón, Operación Biblioteca, Caso Tótem, Nueva Rumasa, Cambril, ITV, Campeón, Riopedre, Castelfollit, Plasenzuela, Alzoaina, Matsa, Sayalonga, Salmón, Bolín, Ciudad del Golf, Zarrafaya, etc.

Todos muy presuntos, pero va a llegar el día en el que se nos terminen los nombres para poder poner título a tanto chorizo. Todos estos ejemplos resultan una pequeña muestra de lo vivimos en este país, un simple ejemplo de los que han sido pillados con las manos en la masa. No quiero ni imaginar cuántos campan a sus anchas.

Pero no sufráis por ellos, desde el inicio de la democracia se han aprobado 17.026 indultos. José María Aznar aprobó 5.948 en ocho años, a dos por día, entre ellos los del GAL. Felipe González 5.944, Zapatero un total de 3.378. Rajoy también promete, ya que en lo que lleva de año ha aprobado 468. Para hacernos una idea G. Bush apenas concedió dos centenares de indultos en sus dos mandatos. 

Este país lleva camino de cambiar el derecho internacional, en breve empezaremos a decir: “Toda persona es culpable, hasta que se demuestre lo contrario. O tenga un amigo en el Gobierno que lo indulte”.

El poder de la red


Tengo un amigo, al cual no voy a nombrar para evitar dejarlo en evidencia, que compara las redes sociales con algo parecido a “Sálvame”. Argumenta que únicamente se utilizan para el cotilleo y que el personal es tan inconsciente que dice cuando entra, sale o va al baño.

Habla del peligro que suponen, y en una reflexión bastante kafkiana viene a decir que, si alguien está tomando algo tranquilamente en un bar o sale de fiesta por la noche, está a merced de lo que la gente pueda decir o de las fotos que puedan colgar. 

Resulta obvio que algunas personas son tan imprudentes que hacen de su vida un “Gran Hermano”. Exponen fotografías de manera compulsiva y narran su vida al segundo, con los problemas e inconvenientes que eso conlleva. Sobre el hecho de que alguien pueda hablar de uno, eso es algo tan antiguo como el ser humano. La diferencia es que antes la noticia tardaba cuatro o cinco días en ser conocida por todo el mundo, y ahora el efecto es inmediato. Como me dijo un tipo que una vez conocí: “Si quieres que algo no se sepa no lo hagas”.

Cualquier herramienta a la que no se dé un debido uso se convierte en un peligro. Pero eso ya depende de la prudencia e inteligencia de cada uno. Al margen de tan peregrina argumentación, las redes sociales se han convertido en un instrumento imprescindible en nuestros días. Tanto para profesionales como particulares. Cualquier empresa que desee ampliar su negocio debe estar presente en ellas, sino será como si no existiese. Hasta el Papa tiene una cuenta que estrenará el 12 de diciembre.

Pero donde el poder de la red es insuperable, es en el de la información. En Twitter es inmediata, noticias que tardarías horas en conocer llegan a ti de modo instantáneo. Y eso no es lo mejor de todo, noticias que jamás conocerías debido a los intereses de los grandes medios de comunicación tienen un flujo y una repercusión brutal en cuestión de segundos.

En los tiempos tan convulsos que vivimos, sin una herramienta como Twitter estaríamos aún más a merced de políticos, banqueros o lobbies. Al menos, de este modo tenemos la oportunidad de conocer, indignarnos y movilizarnos. 

Facebook, por el contrario, aunque tiene un cierto componente de información sirve para estar en contacto con personas a las que no puedes ver con frecuencia. Es una herramienta que permite mantener ese vínculo que de otro modo sería imposible. Hay otras muchas (como LinkedIn para profesionales), pero sin duda éstas son las más utilizadas.

Imagino que a Mubarak le hubiera encantado que toda la población egipcia hubiera pensado que Twitter y Facebook son como “Sálvame”. Afortunadamente no todo el mundo piensa como mi amigo, por suerte son muchos los que quieren compartir, informar e intentar que todo aquello que no nos quieren contar se sepa.