sábado, 3 de noviembre de 2012

Esas pequeñas cosas


Me gusta despertarme cada mañana con dolor en las piernas después de haber corrido el día anterior. Me desagrada el sabor pastoso a cerveza en mi boca cada viernes hasta que recuerdo el motivo, hasta que evoco la necesidad de encontrarme cada jueves con mis amigos de la infancia. 

Me apasiona correr bajo la lluvia, observar a mis sobrinas, jugar con ellas, mirarlas mientras se ríen. Me vuelve loco lanzar a mi sobrino por los aires mientras escucho sus carcajadas, oírle decir: “¡Una vez más!”. 

Me entusiasma comer con mis padres cada día y despertarme junto a mi mujer cada mañana, abrir las ventanas aunque llueva, subir las escaleras y perder el aliento. El ruido y el silencio por igual, cada uno en su momento. Me gustan las personas y poco la gente; la comida, la buena compañía, una cerveza o un mejor vino.

La amistad, la solidaridad, el compañerismo, la nostalgia sin excesos, el otoño en sus primeras semanas, la paz del mar en calma, un día soleado de montaña, una buena barbacoa, otra cerveza, la risa y una lágrima en ocasiones El amor, viajar; solo o acompañado, la lealtad, las buenas personas y el sol de Octubre. El viento, Menorca, Melilla, León, la música, dejarme llevar de vez en cuando, hacer reír, leer. Vivir la vida, disfrutarla como si no hubiera futuro.

No me agrada dejar para mañana lo que pueda hacer hoy, me entusiasma conversar, otra cerveza y una tapa (que van unas cuantas), el baloncesto, la objetividad, el riesgo en su justa medida, el queso, tener salud y que los que me rodean gocen de ella. Me regocija sentir, escuchar y tocar. Pero lo que más me entusiasma es descojonarme. 

Podría hablar de lo mucho que detesto, en lo que se está convirtiendo esta sociedad, podría escribir sobre todo lo que repudio. Hablar de las injusticias, de la insolidaridad, del egoísmo.

Pero hoy no me da la gana, prefiero quedarme sin aliento al subir las escaleras, correr como si tuviera veinte años o mirar a Pilar como si acabáramos de conocernos. La vida debería de ser todas esas pequeñas cosas, todo eso tan sencillo que complicamos tanto. La vida, al fin y al cabo.