viernes, 26 de octubre de 2012

Ya lo dijo Terminator


Este país está abierto en canal, se desangra y no hay quien lo arregle. Y como si de un corolario de Murphy se tratara, todo lo que está mal es susceptible de empeorar. Paro, hambre, pobreza, comedores sociales abarrotados, desahucios, suicidios, manifestaciones, hostias a mansalva para que la próxima vez te pienses dos veces eso de salir a la calle, cada vez menos educación y peor sanidad. Mañana menos futuro. 

Cada día más de lo mismo, cada día un poco peor, y ya es difícil. Cada vez son menos los que tienen más y muchos más los que tenemos menos. Resulta acojonante pensar que 100, 500, 1.000 ó 5.000 personas dominen el planeta; acojonante. Más aún que no tengan escrúpulos, que les dé igual que la gente se muera de hambre, que no tengan qué comer ni dónde dormir. 

Este país de desangra y Europa con él, y el mundo. Los que hoy gozan de la salud que nosotros tuvimos en otra época vendrán detrás, al tiempo. La codicia gobierna el globo. La falta de escrúpulos, la doble moral, la desvergüenza, la impunidad para el poderoso, las injusticias con los débiles, la opresión disfrazada de libertad. Esa es la vida que vivimos, la que tenemos. 

Políticos corruptos nombrados doctores honoris causa, dinero público dilapidado con absoluta impunidad, la justicia politizada, las cajas dirigidas por políticos, los políticos dominados por la lobbycracia y mientras, los de a pie sin conciencia de clase. O quizás sí, pero con una conciencia distorsionada.  

Como escribió el comediógrafo latino Tito Macio Plauto en su obra Asinaria 200 años antes de Cristo (manda huevos), “Lupus est homo homini”. Somos la mayor amenaza para la vida en la tierra y para la supervivencia de nuestra propia especie. Ya lo dijo otro gran filósofo llamado Terminator: “No hay esperanza para la raza humana”. 

Perdón por el pesimismo.