domingo, 5 de agosto de 2012

Propuesta inaceptable

No salgo de mi asombro, leo y escucho que la selección española debe salir a perder en su próximo partido contra Brasil para, de este modo, evitar un teórico cruce de semifinales contra los Estados Unidos.

El argumento es algo así como: “hay que elegir entre perder contra Brasil o renunciar a la medalla de plata”.

Como entrenador me resulta inadmisible que alguien pueda hacer un planteamiento de ese tipo. En primer lugar porque tal especulación se produce en uno de los santuarios del deporte, los J.J.O.O. Donde no cabe lugar para los tramposos y donde el juego limpio, tan llevado a gala, ha parido el denominado “Espíritu olímpico”; motivo de orgullo para cualquier deportista y delegación.

En segundo lugar porque un entrenador perdería cualquier autoridad moral delante de sus jugadores si les diera a entender explícita o implícitamente que ése debe ser el camino a tomar. Quedaría absolutamente desautorizado para exigir en los próximos partidos concentración, orgullo, seriedad, exigencia o ambición.
Y en tercer lugar los jugadores se situarían en las antípodas de lo que se espera de un deportista, sujetos a partir de entonces a un riguroso escrutinio en cualquiera de sus actuaciones.

Muchas de estas voces son las mismas que se escandalizaron cuando Francia se dejó perder en el último campeonato de Europa. O los mismos que se echaron las manos a la cabeza cuando los franceses en el campeonato anterior criticaron abiertamente a De Colo por haber conseguido una canasta que les daba la victoria pero les llevaba a un cruce “suicida”.
Son los mismos que, antes de empezar la preparación para estos Juegos y viendo las numerosas ausencias de los americanos, veían cerca una victoria en la final Olímpica. Esos que, al finalizar el primer cuarto del amistoso disputado en Barcelona aseguraban que el Dream Team éramos nosotros. Los mismos que aseveran categóricamente que, como a los americanos les piten los pasos de salida, tendrán muy difícil batir a la Selección Española.

El argumento de la derrota resulta contradictorio, por un lado evidencia un absoluto complejo de inferioridad y por el otro un manifiesto menosprecio al resto de los equipos del campeonato. Es decir, resultará imposible ganar a los americanos, pero no hay ninguna selección capaz de ganarnos.
Y digo yo, si esta última premisa fuera cierta hoy no estaríamos hablando de este absurdo debate.

P.D. No tengo ni la más mínima duda de que nuestra Selección saldrá a ganar. Esta generación no entiende el juego de otro modo, aunque haya gente que hoy dude ellos. Hasta que vuelvan otra vez a demostrarlo y, entonces, vuelva a ser el equipo de todos.