miércoles, 17 de agosto de 2011

Sin vuelta atrás

Hoy he guardado la pizarra en la última repisa de una de las estanterías del trastero. Decidido a emprender un camino sin retorno. Dispuesto a cruzar, como dice mi amigo el de los salmones, una línea que me impedirá volver atrás.

No ha resultado sencillo tomar tal decisión, como tampoco lo ha sido el verano. Esperando una llamada que me colocara de nuevo en órbita, buscando un hueco por el que colarme, un lugar en el cual pudiera volver a sentir todas esas sensaciones que únicamente racionalizamos los entrenadores.

Lamentablemente el teléfono sonó pocas veces, y lo que oí al otro lado, en una par de ocasiones, no me satisfizo. Una por considerar el proyecto deportivo inapropiado, la otra, porque se alejaba desproporcionadamente de los mínimos económicos que considero razonables.

Las que me agradaban no llegaron, aunque en algunas se estuvo cerca, al final, por uno u otro motivo, será otro quien se ponga el chándal y agarre el silbato.

Entre tanto nació una propuesta de donde uno menos lo espera, surgió de una relación que de profesional pasó a personal y desde Miami, mi amigo Carlos Ayesa, me invitó a ser socio de su empresa y dedicarme a la representación de jugadores.

La idea y las circunstancias martillearon mi cabeza sin respiro, tomé distancia para analizar la propuesta. Dudé como nunca lo he hecho en mi vida. Por un lado sentía que podía dejar pasar una excelente oportunidad laboral, un proyecto enormemente atractivo, cargado de vida y futuro, dotado de estabilidad y basado en la confianza. En el otro lado de la balanza un desgarro interno, una cierta desazón y un poso de frustración al pensar en abandonar el sueño por el que tanto he luchado. La cabeza contra el corazón.

Echaré de menos todo, construir el equipo, planificar la pretemporada, preparar cada entrenamiento, el vestuario, la tensión de los partidos, las ruedas de prensa, la relación con los jugadores y el cuerpo técnico, los viajes, y por supuesto ganar, e incluso, perder.

Me paso al lado oscuro, donde los agentes, al igual que los políticos, son considerados "todos iguales". Gente sin escrúpulos que te "apuñalan" por un puñado de euros, desleales hasta con sus propios clientes, con un cierto toque mafioso en algunos casos y con la conciencia muy laxa en otros muchos. Claro que existen fulanos semejantes, como el que me cerró la puerta en Orense este verano hablando pestes sobre mi y terminando de certificar lo que ya pensaba de él.

Pero también hay unos cuantos que son honestos, y mucho, como Carlos, Rubén, Guillermo, Fabio, Javier o Rafa. Para este último una mención especial, por lo mucho que me ha ayudado este verano, por volcarse en mi colocación y hacer de ella, casi, algo personal. Muchas gracias, Falo.

Ahora serán otros los que estén pendientes de mis llamadas, procuraré, por todos los medios, no fallarles. Pensando que ellos vivirán una situación que no me resultará ajena. Trataré de devolver multiplicada la confianza que Ayesa ha depositado en mí. Y, por supuesto, jamás me convertiré en lo que tantas veces he detestado.





martes, 9 de agosto de 2011

Que los árboles no nos impidan ver el bosque


Quedan un par de horas para que la selección española de baloncesto inicie su camino de partidos amistosos que desembocarán en el campeonato de Europa que se celebrará en Lituania. Hay ganas de baloncesto, hay muchas ganas de Equipo Nacional.

El verano no ha podido ser más productivo en cuanto a medallas se refiere. A excepción del resbalón del equipo sénior femenino, las alegrías han ido llegando semana tras semana sin apenas darnos tiempo para respirar. Han sido tres oros, una plata y un bronce. Repartidos en los campeonatos de Europa U20 masculino y femenino, en el U18 masculino, en el Campeonato de Mundo U19 femenino y en el europeo U16 masculino.

El futuro parece estar en buenas manos, chicas y chicos de enorme talento, dueños de un desparpajo y una entrega fuera de lo normal. Siendo conscientes de su condición de favoritos en algunos casos, pero con la humildad imprescindible para llevar a cabo ese papel.

Buena culpa de todo eso la tienen los Gasol, Navarro, Calderón, Rudy y compañía. Jugadores de una dimensión desconocida hasta entonces en nuestro país que terminaron de abrir la senda que en su día nos enseñaron Epi, Iturriaga, Martín, Solozabal o Romay.

Han llevado a nuestro deporte a las primeras páginas de los diarios, los informativos abren con sus hazañas y la gente hace cola para verles jugar o llegar al hotel de concentración. Su compromiso llama tanto la atención como su juego, con el que han creado una seña de identidad difícilmente imitable.

Nos han hecho campeones de casi todo, y si no hubiera sido por todos aquellos pasos que no se pitaron, hoy serían campeones de todo. Nos hicieron madrugar, trasnochar, comernos las uñas, saltar de los sillones y, sobre todo, nos emocionaron y llenaron de orgullo.

Lamentablemente para nuestro deporte no todo son buenas noticias. Algunos clubes ACB pasan por momentos muy delicados a nivel económico, unos cuantos han entrado en concurso de acreedores y unos pocos aún adeudan nóminas de la temporada pasada.

El panorama en el baloncesto FEB es aún mucho más desolador, la web especializada Solobasket ofrece en el día de hoy un dato concluyente, desde la temporada 2007/08, las ligas Adecco han tenido una reducción de equipos equivalente al 45%, de los 53 que recorrían la geografía española por entonces, hemos pasado a los 29 que hay en la actualidad; a la espera de que la LEB Plata cierre su segunda ampliación del plazo para la entrega de aval y documentación.

Los éxitos de las respectivas selecciones diseñan un futuro esperanzador, pero sobre lo que no hay duda, es que, los árboles no nos pueden impedir ver el bosque.