miércoles, 15 de junio de 2011

Por el regreso a la cordura


Decir que el Real Madrid no pasa por sus mejores momentos resulta una obviedad. Lejos parecen haber quedado aquellas épocas de gloria en las que el equipo blanco se hacía con la mayoría de los títulos por los que competía.

La sensación que se percibe desde fuera es que el club vive una situación convulsa. Mou y Valdano se tiran los trastos a la cabeza, Messina decide irse en el momento más importante de la temporada, Florentino Pérez termina decantando la balanza del lado del portugués y le muestra la puerta de salida a su, hasta entonces, hombre de confianza.

Para más inri, el Barcelona arrasa en todas la secciones, gana títulos de liga, copas de Europa, del Rey y Supercopas. Pero ese no es el peor de los males del Real Madrid, lo realmente preocupante es el hecho de que en Can Barça tienen un modelo con el que se han ganado la admiración de todo el planeta.

Por el contrario, el Madrid navega sin rumbo fijo, con la sensación de ir a golpe de timón, sumergido en una constante zozobra y un clima de inseguridad e incertidumbre alarmante. La moral de sus seguidores se resquebraja por momentos y el desánimo hace tiempo que se apoderó de la parroquia.

La sección de fútbol presenta síntomas de mejoría, han ganado la Copa del Rey después de casi dos décadas, han quedado a un paso de la final de la Champions y han sido subcampeones de liga. Además, los entendidos en la materia dicen que las segundas temporadas de Mourinho son mejores.

Por el contrario, la sección de baloncesto parece ir a la deriva. Se contrato a uno de los mejores entrenadores de Europa, por fin la ilusión llegó a las gradas, la depresión parecía quedar atrás, pero pronto empezaron las dudas. Todo han sido problemas, desde la Caja Mágica hasta el último de los fichajes.

Incluso, muchos se atrevieron a criticar encarnizadamente a Messina, como si se tratara de un inútil, cuando su trayectoria y capacidad está fuera de toda duda y alcance de muy pocos. La presencia en la final four tras más de una década alejados de los mejores equipos europeos parecía el inicio de la resurrección, nada más lejos de la realidad.

Aquello resultó un desastre, aunque menor que el que supuso la eliminación por parte del Bilbao en las semifinales de liga. A partir de ese momento se ha alimentado la rumorología gracias a la ausencia de una hoja de ruta establecida.

Se antoja imprescindible el fichaje de un entrenador que sea capaz de hacerse con el dominio de la nave, alguien al que se deje trabajar en paz, sin constantes injerencias y que desde el sosiego y la cordura termine con la inestabilidad que vive la sección. Para terminar, un dato demoledor: en las últimas diez temporadas, 7 entrenadores para conseguir 2 ligas ACB y una ULEB. Sobran las palabras.

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