sábado, 4 de diciembre de 2010

Hasta aquí hemos llegado


Resurjo, víctima de la indignación, de las tinieblas en las que andaba sumido, y eso que este puente no prepararé ninguna maleta, ni vagaré como alma en pena por ningún aeropuerto español. Pero a pesar de ello, no puedo menos que expresar el asco que me produce el enésimo chantaje al que nos someten estos tipos que creen vivir bajo el manto de la más absoluta impunidad.

Con la que está cayendo ahí fuera, con un país deprimido, lleno de problemas en la vida diaria, cada día con más gente pasando dificultades, más personas en el paro y más empresas cerrando; resurgen, en el momento más dañino, por las circunstancias y las fechas, estos chantajistas insolidarios, a los cuales no les importa otra cosa que no sea ver como aumenta mensualmente su cuenta corriente.

Nadie pondrá en cuestión la dificultad y responsabilidad de su trabajo, el estrés al que viven sometidos y la preparación de la que se debe disponer para ejercer semejante profesión. Pero no más que otras muchas, tan exigentes o más que la suya, con un mayor grado de cualificación en muchos casos y jugándose la vida en otros tantos. Y todos ellos, los del segundo grupo, infinítamente peor remunerados que estas sanguijuelas de torre de control.

Y lo peor de todo no es el hecho de que ellos se crean demasiado listos, sino que, piensen que los demás somos idiotas. No nos dais lo que queremos, nos ponemos enfermos. Nos bajáis el sueldo, nos entra una gripe en agosto. No aceptáis nuestras condiciones, aquí no vuela ni Dios. La misma historia cada puente, cada navidad, cada verano. Y mientras, una muestra más de la inagotable paciencia de nuestra sociedad.

Son los profesionales mejor pagados. En los turnos de seis horas, trabajan cuatro y descansan dos. La misma rotación en los de 12 horas. Tienen 45 días de vacaciones. De los 2.400 controladores aéreos que hay en España, unos 1.500 ganan un salario medio de 350.000 euros anuales, ingresos muy por encima de las medias recibidas por los controladores alemanes que rondan los 150.000 euros o ingleses, con 120.000 euros al año, según los últimos datos de Eurocontrol. Para más inri, hay 800 controladores que ingresan de 450.000 a 650.000 euros; 70 que reciben 720.000 euros anuales y hasta seis controladores que ganan 970.000 euros.

No han medido las consecuencias de su indecente prepotencia, actuando de modo salvaje y desproporcionado, y llevando a cabo, literalmente, el secuestro de miles de personas.

Ya está bien de que jueguen con el trabajo, las vacaciones, el dinero, el tiempo, las ilusiones y las necesidades de todos y cada uno de nosotros. O aún peor, con la salud de algunos, como esa madre que debe coger un avión para llegar a una operación en la que tienen que extirpar un tumor a su hija.

Hoy han sobrepasado el límite, han situado a nuestro país al borde del caos en un ejercicio de irresponsabilidad indigno de cualquier individuo con un mínimo cociente intelectual y las suficientes dosis de cordura. Han llevado el egoísmo hasta extremos desconocidos, aún a costa de situarnos en el canto del precipicio, y eso, es algo que no puede quedar impune.