viernes, 22 de octubre de 2010

Así son ellos

Pasa el tiempo, los años y la vida; acumulamos experiencias, amigos, posesiones y recuerdos. Vivimos el presente, soñamos con el futuro y sentimos nostalgia del pasado, de ese que se fue para nunca regresar, de ese al que muchas veces nos gustaría retornar, para volver a disfrutar, para decir aquella palabra que nunca salió de nuestros labios, para agradecer lo mucho que hicieron por nosotros.

Pasa el tiempo y hay palabras que jamás pierden el significado pero quedan aisladas en la memoria, palabras que, en ocasiones, evocamos con añoranza. Palabras que nos recuerdan a ellos, que hablan de noches de sábado y mañanas de domingo, de excursiones, de concesiones de fines de semana prohibidas a diario, de jugosas propinas, de enseñanzas, de besos y cariño.

En muchos casos se convierten en imprescindibles, cuidan, crían y protegen. Renuncian a su más que merecido descanso por esos seres que les hacen reír, recordar y sentirse jóvenes. Algunos reniegan, otros esperan ansiosos la llegada del torbellino, pero ninguno puede vivir sin ellos. Enseñan cosas que no se aprenden en la escuela, cuentan batallas llenas de ternura y perdonan cualquier insolencia.

Tienen la paciencia que en muchos casos les faltó como padres, retozan y se tiran por el suelo como si fueran adolescentes, sus ojos brillan y su sonrisa está llena de magia. Recuperan una energía que se creía perdida, duplican su instinto de protección y hablan de dibujos animados.

Cuentan los cuentos mejor que los tíos, los cargan de experiencia, de intriga y hechizo. Permiten que sus hijos disfruten de un fin de semana, son el primer elemento de la conciliación familiar y laboral, y quien no los tiene cerca, cada día les echa más de menos.

Se ponen al día con inventos sofisticados, intentan hablar el mismo idioma, son los que más besos reciben a la puerta del colegio, cargan con las mochilas por más que les cueste soportar su propio peso, se siente orgullosos de sus nietos, los suyos hacen lo que nunca podrán hacer los demás, dicen que fueron los primeros en hablar, en andar y que sus expresiones son las más ingeniosas.


Siempre tienen un sí en los labios, desconocen el significado de la palabra no, permiten los caprichos que jamás hubieran consentido como padres, de vez en cuando llegan con un regalo inesperado, cumplen todo aquello que prometen y no se conceden el lujo de defraudar.

Así eran ellos, para los que los perdimos, así son, para los que los tienen y los disfrutan. Así son los abuelos.