jueves, 23 de septiembre de 2010

Miserias en salsa rosa

Cuando una palabra como "telebasura" aparece en el diccionario de la Real Academia Española, es que algo no va bien. Y cuando observas atónito los índices de audiencia y ves que Tele 5 es la segunda cadena más vista en nuestro país, es cuando te das cuenta de que muchas cosas van mal, muy mal, rematadamente mal.

Si exceptuamos los informativos, de los cuales es mejor no hablar, el plan para hoy es el siguiente: "El programa de Ana Rosa", donde se debate de manera sesuda sobre los aspectos más relevantes de la vida política y social de nuestro país. "Mujeres y hombres y viceversa" Para empezar, el título se las trae. Es de un ingenio  y  un cacumen incomparable. Y para más inri están preparando una nueva versión para personas entre 60 y 90 años. No es coña. 

Ahora viene el que más me gusta, "De buena ley". Tremendo, los espécimenes que se someten al ultraje popular son dignos de estudio, aunque los que debaten sobre las desdichas ajenas no están muy lejos de los tubos de ensayo. Los sociólogos no se despegan del televisor cuando emiten este programa.

Durante la sobremesa y hasta bien entrada la tarde, la joya de la corona, "Sálvame diario". A mi sí que me tenían que salvar de semejante esperpento. Unos cuantos parásitos de la sociedad que, el único mérito que tienen es conocer o en muchos casos inventarse las miserias de los demás.

Después de "Pasapalabra", único programa digno de mención, y de los informativos, tenemos "La princesa del pueblo", documental que analiza el fenómeno mediático Belén Esteban. La madrileña, con web propia, con 510.000 entradas en google y con página en wikipedia, obtendría representación parlamentaria según afirma un estudio de Sigma2. Incluso, el prestigioso divulgador científico, Eduardo Punset, hablará sobre  el fenómeno. Que cada uno extraiga su propias conclusiones.


El panorama no es mucho más alentador mañana, si no había bastante ración con "Sálvame diario", emiten "Sálvame Deluxe". La programación no tiene variaciones a lo largo de la semana, así que, los encargados de confeccionar la parrilla no deben de tener mucho trabajo. A parte de estos elaborados programas, hay otros que no se emiten actualmente pero que están en la recámara: Gran Hermano, El diario de..., Supervivientes, El juego de tu vida (éste merece un post especial, hay para escribir un best seller), etc. Por recursos que no quede.

Antena 3 está un poco más lejos en el ranking de atrocidades pero tampoco le va a la zaga. Al margen de las extraordinarias dosis de morfina que nos inyectan las películas que difunden después del telediario, están "3D", "El diario de no sé quién", "Dec" (conocido anteriormente por, "¿Dónde estás corazón?", en la UVI) y "El marco", reality que empiezan a emitir esta noche. Resumiendo básicamente, un Gran Hermano por parejas.

Después de este somero análisis vienen las posteriores apreciaciones, se me ocurren varias, la primera la pienso omitir para no herir sensibilidades, a partir de aquí, ¿tan aburridas son nuestras vidas como para ver este tipo de programas? ¿tanta necesidad tenemos de desconcectar y no pensar en nada? ¿vale todo para lograr audiencia? ¿dónde está el límite? ¿qué tipo de sociedad somos si esta gente son animales televisivos? ¿cómo es posible que Redes, el programa de Punset se vea arrinconado a la madrugada de los domingos?

Manida resulta la frase: "Con la de canales que hay y que no merezca la pena ver nada....". No creo que sea yo el primero ni el último que lo dice. ¿Qué hacíamos hace años cuando sólo estaban la primera y la segunda, y encima vivíamos bajo el yugo de los rombos? ¿Quizás pretendan con estas emisiones aumentar la lectura y la natalidad? Aunque si fuera así, a la vista de los índices de audiencia, el fracaso es absoluto.

Probablemente el bicho raro sea yo, porque cuando tanta gente camina en una sola dirección y uno transita en dirección contraria no puede permitirse el lujo de pensar que está en lo cierto. Aún así, y por llevar la contraria a la lógica de las audiencias, me niego a vivir las miserias ajenas, bastante tengo con las propias.