martes, 7 de septiembre de 2010

Cuando el cielo llora

Es cierto que, existen unos deportes más peligrosos que otros, pero cuando sales a competir nunca piensas en no regresar a casa, jamás se te pasa por la cabeza que dejarás tu vida en una pista de motociclismo, en un campo de fútbol o de baloncesto. Tu único objetivo es pasarlo bien, luchar y, si es posible, ganar.

La gran mayoría de la población mundial disfruta con el deporte, somos muchos los que lo practicamos en mayor o en menor medida y otros tantos los que nos hemos educado a través de él. Forma parte de nuestra naturaleza, no entendemos la vida ni las relaciones sociales sin él. Por eso, cuando el pasado domingo en el circuito de San Marino se produjo la muerte de Shoya Tomizawa, a uno se le encoje el corazón. 

Muchas cosas han cambiado en el deporte profesional en los últimos tiempos, la seguridad en los circuitos de carreras, la preparación de los deportistas  y los controles médicos a los que son sometidos... Pero no es menos cierto que el nivel de competitividad ha aumentado exponencialmente. La repercusión mediática de lo que ocurre en cualquier evento deportivo supera los límites de lo racional, algo que sucede hoy en España tarda minutos en dar la vuelta al mundo.

Desde que, en 1964 Miguel Martinez (Atlético de Madrid) se desvaneciera en vísperas de un partido contra el Peñarol en Montevideo, han sido muchos los deportistas que han perdido la vida mientras trabajaban. La diferencia entre aquel trágico suceso y los posteriores hasta el 4 de marzo de 1990 ha sido la ausencia de imágenes. A partir de ese día la percepción de estos acontecimientos cambio, nunca ha sido lo mismo que te lo cuenten que verlo. Entonces, la perplejidad da paso al estupor y éste, a un sobrecogimiento que te vence durante días. 



Fue Hank Gatherts quien tuvo el desgraciado "honor" de ser el primer deportista que fallecería en una cancha con las cámaras de televisión como testigo. Iba para figura y jugaba en la Universidad de Loyola Marymount. Lideraba las clasificaciones de puntos y rebotes a nivel nacional, algo que sólo ha ocurrido dos veces en la historia. En su tercera campaña firmó unos increíbles promedios: 32,7 puntos y 13,7 rebotes para lograr un media en su carrera universitaria de 28 puntos y 11 rebotes. La muerte le sobrevino en un partido contra Portland State durante las semifinales de la West Coast Conference. Tras un espectacular mate, Gathers bajaba a defender mientras chocaba las manos con sus compañeros, en ese momento sintió un enorme dolor que le obligó a llevar las manos a las rodillas para intentar recuperar el aliento, al incorporarse cayó fulminado.
El silencio inundó el Gersten Pavilion de Los Angeles, mientras convulsionaba en el suelo los médicos hacían todo lo posible por reanimarle. Diciocho minutos después llegaba cadáver al hospital.

Desde entonces hemos perdido a muchos deportistas. Desde aquí un pequeño y humilde homenaje recordando su memoria. Algunos de ellos: 

Fútbol: Antonio Puerta, Sixto Rojas, Dani Jarque, Hugo Cuhna, Miklos Feher, Serginho, Marc Vivien Foe, Abdelwahab, Max....

Baloncesto: Angel Almeida, Jaime Rullán, Pablo Coto, Paulo Pinto, Ernesto de la Torre, Reggie Lewis o Samuel Gil, al que tuve el privilegio de conocer durante unos días en Zamora mientras hacía unas pruebas para el equipo que yo entrenaba entonces.

Ciclismo: Antonio Martín, Fabio Casartelli, José Antonio Espinosa, Manuel Sanroma, Saúl Morales, Andrei Kivilev, Alessio Galletti e Isaac Gálvez.

Motociclismo: Daijiro Kate, Wakai , Palazzese y Tomisawa.

Automovilismo: Ayrton Senna, Ricardo Paletti,  Gilles Villenueve, Rolf Stommelen, Stefan Bellof, Manfred Winkelhock, Elio De Angelis o Roland Ratzenberger entre otros.

 Maratón: Diego García.