lunes, 6 de septiembre de 2010

Trampas, sanciones ridículas y, por fin, baloncesto.


Liquidados han quedado los cuatro primeros partidos de octavos de final. Desde mi punto de vista no ha habido sorpresas, aunque bien es cierto que, el resultado de las eliminatorias de ayer fue más abultado de lo esperado inicialmente.

Antes de entrar a valorar cada uno de ellos, quiero hacer alguna reflexión. En primer lugar ha quedado claro que las especulaciones y las trampas no sirven para nada. Y si no, que se lo pregunten a los griegos y a los franceses. Ambos jugaron a perder, sólo escribirlo me produce repugnancia. ¿Cómo es posible que alguien salga a una pista de baloncesto a "jugar" un partido con la intención premeditada de no ganar? ¿Qué clase de deportista puede ser un tipo que trafica con el resultado de una competición? ¿Qué autoridad moral puede tener un entrenador que les dice a sus jugadores que lo mejor es no ganar un partido? ¿Qué pensarán esta mañana las aficiones griega y francesa después de ver que los cálculos diseñados por los matemáticos han resultado ser un fiasco? ¿Por qué la FIBA mira para otro lado cuando un comportamiento de este tipo antenta contra el deporte?. 

Quizás la última pregunta esté de más después de observar la indecente sanción impuesta a los macarras del partido Serbia-Grecia. Lo curioso del asunto es que, las reacciones ante tan insignificante sanción han sido mínimas. La pregunta es sencilla, ¿qué les hubiera pasado a estos matones si esta pelea la protagonizan en una calle de cualquier país civilizado y democrático? ¿cuáles hubieran sido las consecuencias? 

El ejercicio de cinismo se completa con la declaración del alto estamento: “La FIBA cree que este fallo enviará un fuerte mensaje a todos los jugadores sobre el comportamiento que han de mostrar dentro y fuera de la cancha, acorde con las reglas del baloncesto” Ahí queda eso. No se ponen ni "coloraos".

Efectivamente, ejemplarizante: Krstic, tres partidos. Teodosic, Fotsis y Schortsanitis dos partidos cada uno. Eso sí, qué no falte lo que más nos gusta, los francos suizos; 45.000 (unos 34.000 euros) para el pívot de Oklahoma y 20.000 (15.000 euros) a cada una de las federaciones. Y para más inri, la federación serbia pone el grito en el cielo hablando de la injusticia que se comente con sus jugadores. Hombre, si hubiera sido la de boxeo o arte callejero sería entendible, pero la de baloncesto... Estos tipos no tenían que haber pisado una cancha del mundial ni como espectadores.

Bueno, ahora que ya he expulsado el veneno, a la carga con lo importante. España volvió a ser la de las grandes citas, la de los momentos importantes, la que no falla cuando el margen de error no existe. Muchos aspectos positivos a reseñar. Colectivamente el equipo estuvo muy bien. Las rotaciones de Scariolo con sentido, lógica y acierto. La zona en el momento oportuno y con grandes resultados. Nadie perdió los nervios en el momento que los griegos parecían irse. Mejor en el rebote defensivo. Más equilibrio en nuestro juego, aunque se echan en falta más balones interiores y más juego de bloqueo directo.

Individualmente, los bases bastante mejor. Navarro siempre Navarro. Llull parece llegar a tiempo al momento clave, Vázquez tremendo, siempre por encima del aro, su hábitat natural..... 

Como único aspecto preocupante, la defensa del bloqueo directo central. En las bandas está solucionado negándolo, los exteriores asumen una mayor responsabilidad y los grandes están más protegidos. En el centro la cosa cambia. Aunque la idea es la misma, falta un punto de comunicación y una mayor rapidez y capacidad de reacción por parte de los pivots. Muchas veces suben con su hombre y dejan desprotegida la zona. Además, el lado débil tarda en llegar, por lo que, se regalan alguna bandejas que en partidos más comprometidos harán mucho daño.

Sobre los otros partidos, Serbia parecía superior a Croacia, pero el final fue de infarto. Los croatas lo tenían perdido, a punto de sonar la bocina lo tuvieron todo para ganar, y al final, los serbios serán los que se midan a nosotros en cuartos. Equipo de enorme talento, con una año más de experiencia y con un zorro en los banquillos. La tarde del miércoles promete.

Los partidos de ayer se preveían más igualados. Australia, que me había impresionado, fue un juguete en manos de Eslovenia. Muy serios, muy ordenados, con una clase tremenda y con enormes recursos tácticos y técnicos.

Por su parte, los anfitriones pasaron por encima de una Francia que fia todo su futuro al talento físico,  muchas pérdidas, bases sin capacidad de dirigir y pocos recursos colectivos. Sin embargo, Turquía mete miedo. Con ese extra de motivación que te proporciona ser el anfitrión, dejó claro que es un equipo a tener en cuenta. Talento al servicio del equipo, centímetros y una gran disciplina táctica. La zona planteada por el maestro Tanjevic que, ya ahogó en su día a los griegos, hizo lo propio con los franceses.

Llegó el momento que separa a los buenos de los grandes. El momento donde el error es una sentencia, donde el talento y el sentimiento se convierten en la clave del éxito. Por fin llegó el momento donde España nunca falla.