viernes, 27 de agosto de 2010

Más allá de los límites



Hace unas semanas, debido a los partidos que ha disputado la selección española de baloncesto contra Eslovenia, ha surgido el nombre de Miha Zupan como ejemplo de superación. Nacido en septiembre de 1982, se convirtió en el primer jugador sordo en disputar la Euroliga. Hoy, está a un paso de hacer historia en un campeonato del mundo.

Su discapacidad le relegó a la práctica del  deporte adaptado, pero un estirón de veinte centímetros quiso que el Gleopin Slovan se fijara en él. Tras seis años en sus filas, llamó la atención de principal club de la ciudad y del país, el Union Olimpija de Ljubljana. Con ellos fue con los que consiguió el hito, debutando en Euroliga contra el Montepaschi Siena en octubre de 2007. Salió desde el banquillo, dispuso de trece minutos y firmó 5 puntos, 3 rebotes y 2 asistencias. Luego pasaría dos años más en las filas de este clásico, para fichar el curso pasado por el Trikalla de liga griega.

Dice que nunca le ha importado luchar fuerte para adaptarse a la vida, digamos, normal. Ahora se expresa de la mejor manera que sabe, con un balón en las manos. Lleva un audífono que le permite escuchar relativamente y posee una gran habilidad para leer los labios, lo que según él, le proporciona ventajas con respecto al resto.

Pero si hay un caso de mayores dimensiones a las de Miha Zupan, no por el mérito, sino por la repercusión de la liga en la que juega, ese es Lance Allred. El primer jugador sordo en debutar en la NBA. Lo logró con los Cavs de Cleveland, también jugó en Francia, Italia y España (Lliria).


Nacido en el seno de una familia mormona, y siendo el menor de cinco hermanos, Lance creció en una comuna polígama de Montana donde, afortunadamente, sus padres tuvieron el sentido de dejar el grupo cuando Lance tenia 13 años pese a la oposición de su abuelo Rulon, profeta fundamentalista de la secta. Justo a partir de entonces es cuando empieza a interesarse por el baloncesto e inicia su andadura en el mundo de la canasta.

Al igual que Zupan, Allred dice que, ser sordo, él lo es en un 80%, tiene sus ventajas. Argumenta que, en muchas ocasiones el ruido en los pabellones es atronador y se precisa de un juego más visual para advertir lo que va a suceder.

Existen algunos deportes en los que el sentido del oído no adquiere la misma importancia que  en el baloncesto. Éste, es un juego en el que todo ocurre muy deprisa, en el que las decisiones se deben de adoptar en décimas de segundos, y en el que, especialmente, resulta fundamental la comunicación. A muchos entrenadores, por no decir a todos, nos gusta enfatizar en este aspecto del juego. Sobre todo a nivel defensivo; avisar los bloqueos, los cortes, los tiros, pedir las ayudas, etc.

Aunque después de todo, quizás, eso sea lo menos importante. La esencia radica en la capacidad de superación, en las barreras que deben ser superadas para lograr un objetivo tan ambicioso, en plantearte cada día como un reto, en luchar cada minuto y no desfallecer nunca.... Ahí está el mérito, la recompensa es llegar.