miércoles, 25 de agosto de 2010

Cuando la mentira se convierte en doctrina




"Héroe es una palabra problemática, que dice mucho más acerca de quienes la usan que de la persona de la que están hablando."  Así se expresa el director de cine Amir Bar-Lev, autor del documental The Tillman Story. Y no le falta razón.

Pat Tillman fue un reconocido jugador de fútbol americano. Nacido en San José, California, en noviembre de 1976, rechazó una oferta multimillonaria de renovación por parte de los Arizona Cardinals para alistarse en los Rangers del ejercito americano.

Su carrera parecía no tener límites, tras convertirse en jugador defensivo del año con la camiseta de la Universidad Estatal de Arizona, ficha por los Cardinals, batiendo en el año 2000 el récord de 144 tacles en la NFL Season. Pero los atentados del 11-S hicieron que su vida diera un giro radical, y ocho meses después y tras finalizar la temporada regular, se alistó en el ejército de los Estados Unidos renunciando de este modo a los 3,6 millones de euros por temporada que le ofrecía el equipo de Glendale.

Se convertía  así en el patriota modelo, abandonaba su carrera profesional para servir a su país. Los remordimientos no le permitían seguir jugando al fútbol mientras los Estados Unidos de Norteamérica eran atacados. Era el reclamo perfecto, la publicidad ideal para continuar con la propaganda de la administración Bush. 

Su primera misión le llevo a Iraq, y antes de cumplir su primer año alistado salió repugnado de lo que allí vivió. "Es una guerra ilegal" decía a sus amigos. Pero su exacerbado sentido patriótico le impidió renunciar, quiso continuar con el compromiso de cuatro años que había firmado con el ejército. Siguiente parada, Afganistán.

Veintidós de abril de 2004, madrugada en la región de Khowst, cerca de la frontera con Paquistán. La misión es recuperar un carro Humvee que ha quedado atrapado en territorio enemigo, treinta cinco hombres, once vehículos y dos grupos. Pat viaja en el primero, su hermano Kevin en el segundo. De regreso a la base de Camp Salerno, el segundo grupo, al paso de un profundo cañón, queda atrapado por fuego enemigo. Han perdido el contacto visual con sus compañeros. Los talibanes disparan. Tillman, el héroe americano de veintisiete años, vuelve al rescate. Divisa a su compañero Bryan O´Neal tras un roca, visiblemente afectado intenta tranquilizarlo. El fuego cesa, los talibanes se retiran. El ataque ha durado poco.

Tras unos instantes de silencio, vuelve el ruido de los fusiles de asalto. Esta vez son dos compañeros del segundo grupo los que disparan contra ellos. Tillman intenta identificarse como fuerza amiga lanzando una granada que produce señales de humo, no le da tiempo, las tres balas que impactan en su cabeza llegan antes.

Según dicen, estas cosas pasan en la guerra, adrenalina, tensión, nerviosismo, angustia, incertidumbre e inexperiencia llevan a cometer errores de este tipo. Muerte por fuego amigo. ¡Menudo eufemismo!

La cuestión no es esa, es otra bien diferente. La eliminación de pruebas, la quema de su chaleco, la ausencia de autopsia, la modificación del devastador informe que había elaborado el capitán Richard Scott, a manos del teniente coronel Ralph Kauzlarich y el comunicado oficial de su muerte por fuego enemigo. La noticia llegó para apagar el monumental indencio que había supuesto la difusión de las torturas de la cárcel de Abu Ghraib. "Tillman se enfretó a un devastador fuego enemigo. Pese a estar herido de muerte inspiró a sus hombres a doblegar a los talibanes" Bush dixit. Había nacido un héroe, un patriota que recibió la tercera consideración más alta que se puede conceder en los Estados Unidos.

Pasadas cinco semanas, alguien pone a los Tillman sobre la pista, revisan informes, analizan miles de documentos y recurren al congreso. Aún así no iba a ser fácil, demasiados intereses median en el asunto. 

"La familia quiere la cabeza de alguien porque no es cristiana y para ellos la muerte no es una vida mejor. Si uno es ateo y no cree en nada, cuando se muere no le espera nada. Se lo comen los gusanos."  Es lo que tuvieron que oir de boca del teniente coronel Kauzlarich cuando fue interpelado a raíz de un extraordinario informe que había elaborado Espn.com.

Hace unos días se estreno el documental The Tillman Story, en él se desvelan muchos de los interrogantes que se abrieron a partir de aquella fatídica noche. Como dice esa famosa sentencia "la verdad es la primera víctima de la guerra", esperemos que, al menos en este caso, no se cumpla.