martes, 10 de agosto de 2010

¿Camino de la destrucción?


En una reciente entrevista, el científico británico Stephen Hawking decía que: " Los humanos deben colonizar el espacio". Leído así, de sopetón, alguno puede pensar que a este genio de la física se le ha ido un poco la cabeza. Sin embargo, cuando la entrevista es leída en profundidad y se establecen conexiones con los desastres naturales que padece casi a diario el mundo, la cosa es como para empezar a preocuparse.

Alguno pensará, ¡coño! Félix pasó de entrenador de baloncesto a cosmólogo. Y eso en cuestión de meses. ¡Qué fenómeno! Obviamente, ni soy experto en este tipo de ciencias, ni tengo la intención ni la capacidad para  ello. Pero lo que resulta evidente es que, cada vez que encendemos la televisión y vemos las noticias, es para echarse a llorar primero, y a temblar después. 

Sin querer ser apocalíptico, éstas son algunas de las catástrofes que suceden en la actualidad o han sucedido recientemente. Inundaciones en Pakistan, 1600 muertos y 14 millones de damnificados, el doble que en el tsunami que devastó el sudeste asiático. China, al menos 200 muertos y un sin fin de pueblos cubiertos por lodo y rocas. India, 228 muertos y 2 millones de afectados. Polonia, lluvias torrenciales que tienen hanegada Varsovia, en mayo fallecieron 15 personas por culpa de otras inundaciones.



 Al margen de ésto se sitúa lo que está sucediendo en Moscú. Temperaturas altísimas que tienen a la población axfisiada, más habituada al gorro y al abrigo que a los bañadores. Pero lo peor no queda ahí, debido a los incendios, es tal la nube de humo que se ha ido extendiendo por el país que, ya son 3000 los kilómetros que cubren el centro y oeste de la Rusia. Se han sofocado 239, pero la atención se centra ahora en los 247 nuevos. Son 750 mil las hectáreas devastadas, más de 160 mil las personas que trabajan en la extinción, incluso Estados Unidos ha enviado un equipo de emergencia ante las dimensiones que está adquiriendo la catástrofe. Debido a estas circunstancias la mortalidad se ha duplicado por dos, pasando de los 360 muertos diarios en la capital a los más de 700. 


 

A principios de este año se produjo una de las mayores catástrofes humanitarias que haya padecido la humanidad, el terremoto de Haití. Con una intensidad de 7 grados en la escala de Richter, la tierra se tragó infinidad de "casas", la vida de al menos 200 mil personas y la esperanza de muchos millones de haitianos. Apenas un mes después, en Chile, se producía unos de los cinco seísmos más fuertes de la historia. La energía liberada equivale a 100 mil bombas atómicas como la lanzada en Hiroshima en 1945.

Al margen de todas estas catástrofes con las que la tierra nos castiga, está el constante ejercicio realizado por el ser humano para llegar al exterminio. En Afganistán 1200 muertos civiles en los primeros seis meses de año. En Irak han debido de perder la cuenta, llegando a cifras muy parecidas a antes de la intervención. El conflicto entre Israel y Palestina rebosa una tensión que tiene al mundo en vilo, en Méjico no hay día que las mafias no se lleven por delante la vida de unas cuantas personas. En decenas de países la explotación infantil continúa siendo una práctica habitual. Aunque no hace falta que nos vayamos tan lejos para comprobar que no hemos evolucionado tanto como nos creemos, noticia es el día que no muere una mujer en nuestro país a manos de su pareja o ex-pareja.

Es un constante suma y sigue. Maltratamos diariamente al planeta, talamos árboles, quemamos bosques, llenamos de petróleo los mares, contaminamos la atmósfera y pensamos en el hoy sin preocuparnos qué pasará mañana o qué será lo que encuentren las futuras generaciones. Y no contentos con destrozar nuestra casa, el lugar donde habitamos, nos aniquilamos.

Hawking hablaba sobre la necesidad de ampliar fronteras, buscar otro lugar donde vivir, porque antes de que el sol queme la tierra, la mano del hombre habrá terminado con cualquier tipo de sostenibilidad en el planeta. Lo que habría que preguntarle ahora es,  ¿cuánto tiempo tardaría el ser humano en acabar con esa nueva tierra prometida?