miércoles, 4 de agosto de 2010

Cuando faltan escrúpulos y sobra sinrazón.


La FIFA multa a España por juego duro durante la final del mundial de Sudáfrica. No es que hayan adelantado los Santos Inocentes, no. Al parecer, según la reglamentación del organismo que regula el fútbol mundial, se establece como mala conducta de un equipo, el hecho de que al menos cinco de sus jugadores sean amonestados.

La sanción impuesta a la roja por las cinco tarjetas amarillas recibidas,  asciende a 9650 dolares. Lo que significa una media de 1930 $ por cada una de ellas. Sin embargo, los orange fueron sancionados con 14500 $ por sus nueve tarjetas amarillas, que en el caso de Heitinga fueron dos, lo que supuso su expulsión. Por lo tanto, cada tarjeta les cuesta 1611 dolares. Obvio resulta decir que, cada patada que dieron supone calderilla.

No estaría de más conocer el "criterio" que ha seguido la FIFA para establecer estas sanciones. Por todos es bien conocido el afán recaudatorio de las federaciones que gobiernan el deporte profesional, pero hay resoluciones que terminan con la poca fe que le queda a uno en este tipo de organismos.

Clama al cielo que España, el paradigma del tiqui-taca, como decía el difunto Andrés Montes, resulte sancionada por la dureza de su juego. Y más, cuando una de las tarjetas la recibió Iniesta por quitarse la camiseta para celebrar el gol más importante de su vida y otra fue la que vio Capdevilla por hacer una zancadilla a Van Persie. Mientras que los de la foto que encabeza esta entrada, en especial Van Bommel (reencarnado en la figura de Schwarzenegger), que se pasó zurrando todo el mundial, quedaron prácticamente impunes. Incluso tendremos que dar gracias a Howard Webb, el extraordinario árbitro que dirigió la final, por no sacar tarjeta roja a Xabi Alonso, después de agredir con el esternón la planta del pie del pobre De Jong (se adjunta documento gráfico).


Holanda, que puso en práctica la táctica más asquerosa que se haya visto en una final  en la historia de los mundiales, estuvo a punto de llevarse el título, sólo el gran juego desplegado por España, la justicia deportiva y el cambio de la historia, hicieron posible que una banda de matones no fueran campeones del mundo.

P.D. Si echáis en falta a alguno en la foto hacérmelo saber.