miércoles, 7 de julio de 2010

Pase lo que pase hoy, siempre seré de Vicente del Bosque



Desde que comenzó el mundial de Sudáfrica estoy preguntándome, ¿qué delito ha cometido del Bosque para que ni tan siquiera le sea concedido el beneficio de la duda? Han sido muchos los artículos y comentarios, muy variopintos todos ellos, pero sobretodo malintencionados.
Aunque ha habido uno que, siempre me ha llamado poderosamente la atención. Su única virtud es la de ser un alineador que maneja muy bien los egos de un vestuario. Y por lo visto, aquí empiezan y terminan todos sus méritos.
Más allá de las consideraciones personales, sobre las que luego escribiré. Lo que está fuera de toda duda es su brillante currículum:

2 Ligas: 2001; 2003
2 Ligas de Campeones: 2000; 2002
1 Copa Intercontinental: 2002
2 Supercopa de España: 2001; 2003
1 Supercopa de Europa: 2002

Su único lunar ha sido su experiencia con el Beşiktaş turco. Trabajó allí durante una temporada y los resultados estuvieron lejos de las pretensiones iniciales.

Desde su salida del Real Madrid al finalizar la temporada 2002/03, el club de Concha Espina tan solo ha ganado dos ligas (2006/07 y 2007/08) y una Supercopa de España (2008), contando como fracasos todas sus participaciones en la Champions.

Hoy puede seguir haciendo historia, de momento es el seleccionador que más lejos nos ha llevado en una copa del mundo. Es el patrón de una nave que alberga todos nuestros sueños e ilusiones. La cabeza pensante que puede hacer que este país salga durante unas semanas de la depresión en la que se ha instalado.

Al margen de todos sus éxitos deportivos, está el Del Bosque persona. En estos tiempos que corren, parece ser un tipo que no gusta o no convence. No es mediático ni provocador, no proporciona titulares, está calvo y tiene barriga, y además, su maltrecha cadera hace que tenga un andar irregular.

Pero por encima de todo eso que, simplemente es una cuestión mediática, algo que tanto gusta a la prensa. Está un tipo educado, un hombre prudente y tranquilo, reflexivo, elegante en sus modos, conocedor de su profesión y de lo que ello significa, dialogante, humilde, sencillo y entrañable. Un hombre que ha demostrado que no hace falta que el traje te quede bien para ser un caballero.

Pase lo que pase hoy, yo, soy de Del Bosque. De su actitud y de su saber estar, de su manera de andar por la vida. Porque ganemos o perdamos, estoy seguro de que seguirá siendo el mismo.