martes, 21 de diciembre de 2010

Se abrió la veda


Hay líos que se ven venir a la legua, no hace falta estar metido en el ajo, ni ser el más listo de la clase para intuir que aquello no será una balsa de aceite. Pasa en muchas ocasiones y en todos los órdenes de la vida. El problema, para según que implicados, es la importancia de los mismos.

No voy a descubrir ahora la animadversión que siento por Mourinho, de uno a diez, un once. Pero al margen de sus logros profesionales, hay dos méritos que no le voy a quitar al portugués. El primero es tener a este bendito país pendiente de sus ruedas de prensa. Hasta en la cola del supermercado oyes a alguna mujer de mediana edad diciendo. "Anda que, cada vez que habla Mourinho sube el pan", a lo que otra responde: "Por eso me llevo varias hogazas para congelar".

Sino fuera por The Special One, España estaría aún más aturdida, sumida en la depresión de la crisis económica, en la cruda realidad de los desempleados y con la esperanza cada día más desgastada.

El segundo de sus méritos es haber situado en el punto de mira a Jorge Valdano. El pasado domingo, después del partido que disputó el Real Madrid contra el Sevilla, se despachó a gusto haciendo referencia a una lista que le habían entregado y en la que se mencionaban trece errores cometidos por el árbitro del partido. Dijo que ya estaba bien de ser siempre él quien diera la cara y que nadie del club saliera en defensa del equipo, en clara alusión al Director General.

Mou pidió públicamente una reunión con el presidente, su único jefe, el número uno, como él le llamó. El argentino en el centro del huracán del de Setúbal. Se abrió definitivamente la caja de los truenos, destapando todas las miserias internas y desprendiendo un hedor insoportable.

Que Mourinho y Valdano iban a terminar como el rosario de la aurora lo sabían hasta los monjes tibetanos. Lo raro es que hayan tardado tanto en empezar a tirarse los trastos a la cabeza. Por una parte, uno siente lástima al ver como un club con la solera, tradición y señorío del Real Madrid ve como se resquebrajan los pilares de su señas de identidad. Por otro lado, satisfacción porque haya alguien que termine de quitarle la careta al vendedor de la palabra hueca.

Valdano tuvo una buena carrera como futbolista, a nivel de selecciones gozo de la suerte y el privilegio de compartir equipo con Maradona, lo que le proporcionó un mundial. Como jugador de club desarrollo la mayor parte de su trayectoria en el fútbol español. Jugó en el Alavés, Zaragoza y ganó un par de ligas con el Real Madrid.

Pareció estar llamado a marcar una época como entrenador, su gusto por el fútbol de toque, su capacidad para expresarse y su aspecto distinguido le procuraban los ingredientes necesarios para ser el ejemplo a seguir. Pronto entendió que su futuro estaba más ligado al traje y la corbata que al chándal y al silbato.

Florentino Pérez, que se siente deslumbrado por gente de porte y educación, lo reclutó para su causa. Sus discursos retóricos y floridos en la forma, pero vacíos en el fondo, pronto sembraron dudas. Su comportamiento, traicionando los principios que tantas veces promulgó, terminó por confirmarlas.

Si hubiera sido fiel a los mimos, debería haber hecho las maletas el mismo día que el Real Madrid decidió contratar a Mourinho. Sin embargo, prefirió seguir viviendo en lujo y la comodidad de la planta noble del Bernabeú.

Hoy pintan bastos para el filósofo, Mourinho parece contar con el cariño y apoyo del presidente, lo que deja al argentino en una posición incómoda, aunque más de una vez ha demostrado tener capacidad para darle la vuelta al calcetín. Otra cosa será la laxitud de su conciencia.



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