lunes, 20 de diciembre de 2010

No salen las cuentas


Todo empezó aquel día en el que vi a Jordi Villacampa diciendo que a él le daban dos, en aquel mismo momento, sin que ninguno de nosotros lo supiéramos, todo comenzó a cambiar. Los días siguieron siendo de veinticuatro horas, pero nuestras obligaciones exigían que fueran mucho más largos.

Después apareció la Asociación para la promoción del consumo de frutas y hortalizas que, con la aquiescencia del Ministerio de Sanidad, nos recomendaba la ingesta de cinco piezas diarias. La cosa empezaba a complicarse, los dos petit suisse de Villacampa y ahora ésto. Y más, teniendo en cuenta que todos los nutricionistas recomiendan cinco comidas diarias.

También se dice que es recomendable beber un vaso de vino durante las comidas. Incluso que es bueno para el corazón, mi amigo el cardiólogo podrá corroborarlo, o no. Así que, ya veo a alguno pillando unos pedos de muerte aludiendo a la recomendación médica asociada a la necesidad de hacer cinco comidas diarias.

Para complicar aún más la cosa, durante mucho tiempo se dijo que había que beber, al menos, dos litros de agua al día. Aquella era una práctica que proporcionaba extraordinarios beneficios para nuestra salud, tales como: generar una mayor secreción de toxinas, mejorar la tonicidad de nuestra piel, reducir la frecuencia de la aparición de dolores de cabeza o provocar una cierta saciedad, lo cual reducía nuestro apetito e impedía que nos pusiéramos tibios a zampar. Pues según un reciente estudio, que no tengo tiempo ni ganas de desgranar, todos esos mitos no son ciertos. Tantos años con la vejiga a reventar para nada.

El estrés aumenta, el reloj va desgranando las horas y cada vez nos queda menos para cumplir con nuestras obligaciones. Según algunas asociaciones médicas norteamericanas, para mantenerse en forma y evitar engordar, es recomendable dar 10.000 pasos al día. Con lo prácticos que son los americanos, cómo lo complican algunas veces. Ahora vete a Decathlon a comprar un podómetro, con lo sencillo que sería decir: "Hay que caminar, por lo menos, treinta minutos diarios".

A todo ésto tienes que sumarle las ocho horas que debe dormir uno para estar en perfectas condiciones al día siguiente. El tiempo que utilizamos en nuestra higiene personal, ducharse todas las mañanas, así como, después de todas las veces que vas al gimnasio (al menos 3 por semana, eso dicen), exfoliarte la cara cada noche, echarte esas cremitas anti arrugas que también debemos usar los hombres, afeitarse en caso de los varones, depilarse en el de las mujeres y los metrosexuales....

Yo no se a ti, pero por lo que a mi respecta, no me salen las cuentas. Sumo y no hay por donde arañar. Y eso que yo no tengo niños que llevar al colegio, ni perro al que pasear. Y todo ésto con los dedos cruzados para que no ocurra un imprevisto que te destroce la tarde.

Por último queda lo más importante, trabajar, eso si tienes suerte, porque sino, tendrás todo el tiempo del mundo para ir a pasear, pero te faltará dinero para poder comprarte el podómetro.






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