lunes, 29 de noviembre de 2010

Yo, me pido el arco iris


El concepto de propiedad es tan antiguo como el ser humano, circunstancia que se ha visto exacerbada con el paso de los años. Cierto es que, los hay despegados, los menos, muy pocos. Luego estamos la mayoría, los que queremos únicamente lo que hemos logrado con nuestro sacrificio.

Después, están unos cuantos que medran por lo que han conseguido sus antepasados, por el simple hecho de que exista consanguinidad, ya se creen con derecho para pleitear con quién se ponga por delante e incluso, en ocasiones, pedir la declaración de incapacidad para aquellos que les han procurado un cobijo, una educación y, en muchos casos, la vida.

Luego, tras todos ellos, o antes, vete tú a saber, se sitúan los de la insaciable codicia, aquellos que quieren lo propio, lo ajeno y lo que nunca ha pertenecido a nadie, o mejor dicho, nos pertenece a todos. En este distinguido grupo encontramos a una gallega que recientemente se ha declarado dueña del Sol, casi nada.

Al parecer, encontró una posibilidad de ganar dinero con el astro a sabiendas de que existe un acuerdo internacional que impide a los países adjudicarse la propiedad de cualquier planeta; y tras percatarse de que un americano había registrado recientemente varios de ellos, así como la Luna, pero no había hecho lo propio con el Sol.

Así que, ni corta ni perezosa se presentó ante un notario para que éste diera fe de semejante acontecimiento. Había que haber visto la cara del buen hombre, yo hubiera pagado dinero por ello. El certificador, tras su asombro inicial y después de realizar las oportunas consultas a su correspondiente colegio, no tuvo otra que dar fe del citado hecho.

"La adquisición de la propiedad referida constituye una aprehensión electromagnética y radiactiva, al no existir ni conocerse en cinco mil millones de años propietario alguno hasta la fecha", ésto es lo que reza el documento notarial, que también la declara dueña "por usucapión, habiendo hecho de la propiedad del Sol de buena fe, de forma pacífica e ininterrumpidamente durante 31 años".

Parece tener muy claras tanto sus ideas, como sus propósitos, que no son otros que cobrar un canon a todo aquel que utilice la energía que mana del astro rey. Dice haber hablado con el Ministerio de Industria al respecto, asegurando que les cedería un 50% de sus ingresos para que éstos fueran destinados a los Presupuestos Generales del Estado.; otro 20% para financiar las pensiones mínimas, un 10% más para dedicar a investigación y sanidad y otro 10% para ayudar a erradicar el hambre. Lo que demuestra su extraordinaria generosidad, puesto que ella sólo se quedaría con el 10% restante.

En lo que no ha debido de reparar, es en las posibles demandas que a partir de ahora pueden interponer todos aquellos que en algún momento de su vida se hayan visto perjudicados por el Sol. Los agricultores cuando han perdido sus cosechas por culpa de la sequía, las personas víctimas de cáncer de piel o quemaduras, familiares que querrán resarcirse por la muerte de alguno de los suyos provocada por una fuerte ola de calor, etc.

Quizás, esta posibilidad la lleve a reconsiderar su postura, ya sea adjudicándose un porcentaje mayor al 10%, puesto que tantos pleitos pueden resultar demasiado costosos, o renunciado a la propiedad de algo que nos pertenece a todos los que habitamos este planeta.

Ingenio y cara dura no le faltan a la buena mujer. Y puesto que me considero con bastante de lo primero, y sobrado de lo segundo, a sugerencia de mi mujer he decidido que hoy mismo me voy a apropiar del arco iris.

Hemos analizado las posibles demandas y, entendemos que existen escasas probabilidades de que se produzcan. Por el contrario, aún lejos de los beneficios económicos que producirá el Sol, todos aquellos que lo pinten o fotografíen tendrán que pagar por ello. Joder, y luego nos quejamos de Ramoncín.

2 comentarios:

  1. Sobre este tema pensé que no ibas a escribir nada interesante. Pero me equivoqué. Es un excelente artículo.

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  2. Que bien ha visto las dos caras de la moneda, quizas las que la "interfecta" no pudo ver victima de su caradura y codicia.

    Por otro lado y respecto al arcoiris, solo hacer una consideracion: no hay problema alguno en que que el citado elemento sea de su propiedad pero: LA OLLA DE MONEDAS DE ORO AL FINAL DEL MISMO ES MIA Y SOLO MIA!!!!! como la toque le meto una demanda que se va a ir por las patas abajo.

    Sin otro particular tan solo agradecer su presencia en tierras burgalesas aunque sea por breve espacio de tiempo. Fue un placer volver a verle en persona Sr. Alonso (como no podia ser de otra forma).Un abrazo.

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