miércoles, 13 de octubre de 2010

Una figura imprescindible

Hay personas por las que sientes afecto sin conocerlas, aquellas que parecen de la familia, más bien te gustaría que lo fueran. Tipos entrañables, a los que el cine, la televisión o el teatro abrió las puertas de nuestras casas para no dejarlos marchar, para conservarlos eternamente en nuestra memoria.

Ese ha sido el caso de Manuel Alexandre, esa figura de abuelo con el que hubieras deseado charlar hasta entrada la madrugada, o reírte con su particular sentido del humor mientras te contaba sus muchas vivencias. Ese mal llamado secundario que robaba escenas a los grandes protagonistas y se convirtió en estrella sin casi quererlo. Pequeños papeles en películas emblemáticas de la cinematografía española como, "Bienvenido Mr. Marshall" o "Muerte de un ciclista" que, fueron dando paso a infinidad de títulos en los que su presencia se convirtió en imprescindible.

La guerra le alejó de los estudios y Fernando Fernán Gómez lo ganó para la interpretación. Contaba el propio Alexandre que, cuando oyó recitar al mítico actor en la escuela de declamación de Carmen Seco, se quedó fascinado. A partir de ese momento surgió una profunda amistad que duró hasta el final de la vida de Fernán Gómez.

Muchos reconocimientos y más de 300 películas lisonjan su carrera. Aunque, hay algo por lo que será especialmente recordado, su voz. Esa voz temblorosa que le hizo diferente, esa voz que no era la suya, esa voz que provocó en una de sus primeras películas cómicas, cuando el miedo por no hacer reír al público le llevó a inventarse un nuevo registro, esa voz que le pedían todos los directores, esa voz que le hizo único.

Como a otros muchos, el reconocimiento le llegó al final de su vida. Fue especialmente emotivo el día en el que recogió el Goya de Honor. Emocionado, habló con la sencillez propia de los genios, la del hombre que no se da importancia, la del profesional que disfruta con su trabajo y se siente agradecido por desempeñarlo. Ese reconocimiento no sólo le llegó en forma de premios, como el de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, si no con papeles protagonistas como los que interpretó en "El ángel de la guarda", "Primer y último amor" o "Elsa y Fred", interpretación por la que optó al Goya al mejor actor principal.

Fueron muchos los directores con los que trabajó: Fernán Gómez, Berlanga, José Luis Cuerda, Juan Antonio Bardem, Mario Camus, Miguel Picazo o Antonio Giménez-Rico.

Hoy, cuando me siente a la mesa a la hora de comer, tendré la sensación de que falta alguien de la familia. Descanse en paz.

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